—¡Cristina! —exclamó Lidia desde la puerta.
Al ver la situación dentro, cerró los ojos al instante con la intención de escaparse.
Sin embargo, Cristina le gritó:
—¡Regresa!
Al ver que la mirada de Tobías se oscurecía poco a poco, Lidia tragó saliva.
—Este… ¿Qué tal si toco la puerta y vuelvo a entrar?
—¿Qué pasa? ¡Habla! —ordenó Cristina.
Lidia se armó de valor.
—Me acaban de informar que a Salomé le dio un ataque repentino en la cárcel y están tramitando su libertad condicional por motivos de salud.
La cara de Cristina se puso peor que la de Tobías.
—¿Es la señora Rivas que no se rinde, o hay alguien más detrás de esto?
Eso… Lidia no lo había investigado, así que no podía opinar.
—Desde que Salomé entró, ha estado en una celda individual. Aparte de no poder salir ni usar internet, su vida diaria… es incluso más regular que afuera.
Lidia midió sus palabras, pero el mensaje estaba claro: Salomé no la estaba pasando nada mal ahí dentro.
Cristina soltó una risa fría y miró a Tobías.
El hombre cerró los ojos un momento y envolvió la mano fría de Cristina con su palma cálida.
—Me aseguraré de que esto se resuelva con justicia.
Cristina entrecerró los ojos.
—No quiero justicia burocrática, quiero que Salomé reciba el trato de una criminal de alto riesgo.
Al escuchar esto, Tobías frunció el ceño casi imperceptiblemente y guardó un breve silencio.
Lidia se asustó un poco. Sabía que Tobías ocupaba una posición alta y siempre seguía las reglas, respetando los límites y sin usar su poder para beneficios personales.
Justo cuando iba a decir algo para calmar el ambiente, vio que Tobías levantaba la cabeza, miraba a Cristina con profundidad y decía con sinceridad:
—Está bien.
Cristina movió los labios, pero no contestó.
Al atardecer, bajó con Lidia, planeando ir a casa a cambiarse de ropa y regresar.
Lidia quiso decir algo varias veces, pero se detuvo.
Cristina miró los números del elevador bajando y dijo:
—Si tienes algo que decir, suéltalo.
Lidia respiró hondo.
—El señor Jurado está en una posición delicada. Si actúa de manera muy directa, la gente va a hablar. No son pocos los que lo tienen en la mira desde hace años, y si se ha mantenido firme como una roca es porque cuida cada paso que da.
Cristina bajó la mirada.


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