Hasta ese momento, Guadalupe nunca le había mostrado a Julieta el menor arrepentimiento ni preocupación.
Julieta preguntó con calma:
—Entonces, ¿vas a ir a Lago Azul?
Mariana bajó la mano.
—Sí. Mi mamá también me pidió ayer que regresara a comer a casa.
Irene sonrió y levantó el pulgar hacia ella.
—Siempre has sido así de decidida. Cuando de verdad quieres algo, seguro lo consigues. Si Jairo sigue sin saber valorarte, él se lo pierde.
Mariana sonrió y sacó el celular para revisar los vuelos a Lago Azul.
El más próximo salía a las seis de la tarde, así que compró de inmediato un boleto en primera clase.
Ya eran las cuatro.
Mariana se quedó con ellas hasta después del postre y luego tomó un carro rumbo al aeropuerto.
A las cinco y media entró a la sala de primera clase y enseguida vio a Jairo sentado en un sofá, leyendo el periódico.
A su izquierda había una mujer joven que no dejaba de buscarle conversación e incluso le estaba pidiendo sus datos de contacto.
No era una belleza deslumbrante, aunque llevaba un maquillaje impecable y podía considerarse bastante atractiva.
La admiración en sus ojos era imposible de ocultar. No dejaba de mirar a Jairo.
Mariana la conocía.
Se llamaba Rebeca Treviño y era hija del dueño de una empresa naviera de Lago Azul.
Desde pequeñas nunca se habían llevado bien y cada vez que se encontraban terminaban enfrentándose.
Cuando Mariana se comprometió con Jairo, Rebeca se había muerto de celos.
Más tarde, cuando el compromiso se canceló, se dedicó a burlarse de Mariana, diciendo que la habían abandonado y que ningún hombre la quería.
Por supuesto, Mariana tampoco se había quedado de brazos cruzados y más de una vez le había dado una lección.
Jairo se levantó con expresión fría, dispuesto a cambiarse de lugar.
Al bajar el periódico, vio a Mariana de pie a poca distancia.
Mariana se acercó y sus miradas se encontraron.
Ella fue la primera en hablar, con tono burlón:
—Veo que sigues siendo muy popular.
Rebeca también se sorprendió al verla.
Jairo no respondió. Simplemente buscó otro lugar y volvió a sentarse.
Mariana le dirigió una mirada y luego se volvió hacia Rebeca.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....