Jairo sacó el celular y llamó a Héctor.
Cuando la llamada se conectó, Héctor preguntó con frialdad:
—¿Qué pasa?
Jairo miró por la ventana del carro.
—Solo quería saber cómo estás.
—¿Necesito que tú te preocupes por mí?
—Yo diría que no. Pero sí necesitas que cierta persona se preocupe por ti.
La voz de Héctor se volvió aún más impaciente.
—¿Qué quieres decir exactamente?
Por su tono, era evidente que tampoco estaba de buen humor.
Jairo respondió con calma:
—Enojarte tanto te va a hacer parecer más viejo. Ya no eres ningún jovencito.
Héctor colgó.
Jairo soltó una risa baja y luego le mandó un mensaje: “Adriana está recuperándose en Gran Bahía.”
Desde pequeña, Adriana siempre había conseguido todo lo que quería.
Después de sufrir un golpe tan fuerte, nadie podía asegurar que de verdad fuera a quedarse tranquila.
La noticia del divorcio entre Héctor y Julieta todavía no se había hecho pública.
Por ahora, únicamente los miembros de la familia García y la familia Gómez lo sabían.
Pero tarde o temprano terminaría corriéndose la voz.
Y tampoco podían garantizar que nadie buscara a Adriana deliberadamente para contarle ciertas cosas.
Héctor no respondió al mensaje.
Jairo tampoco añadió nada más. Bastaba con que Héctor estuviera al tanto.
Por el momento, pensaba quedarse en Lago Azul para encargarse del trabajo pendiente.
Al día siguiente, volvió al hospital.
Guadalupe ya había sido trasladada a una habitación privada.
Había perdido por completo el brillo de antes y se veía extremadamente débil.
Al ver a Jairo, se mostró sorprendentemente tranquila.
Jairo se sentó a un lado y comenzó a pelar una manzana.
La cuidadora acababa de ayudar a Guadalupe a terminar el desayuno.
La habitación estaba especialmente silenciosa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....