Esa noche, Jairo asistió a una recepción.
El anfitrión era precisamente Brayan Treviño, el padre de Rebeca.
Como Jairo mantenía relaciones de negocios con la familia Treviño, naturalmente también había recibido una invitación.
En cuanto entró al salón, atrajo de inmediato numerosas miradas.
El elegante traje gris resaltaba su figura alta y erguida.
Sus modales eran serenos y refinados, y sus facciones marcadas y atractivas parecían impecables.
En especial, las mujeres solteras apenas podían apartar la mirada de él desde que apareció.
Todas habían conocido a muchos hombres provenientes de familias privilegiadas.
Sin embargo, eran muy pocos los que, como Jairo, reunían riqueza, atractivo y una capacidad sobresaliente.
Además, esta vez se había enfrentado por sus propios medios a toda la familia Quintana y había terminado imponiéndose.
Aquello no solo hizo que muchas personas comenzaran a verlo con otros ojos, sino que también despertó la admiración de aún más mujeres.
En cuanto Brayan vio a Jairo, se acercó rápidamente para recibirlo con entusiasmo.
—Bienvenido.
Jairo le estrechó la mano con cortesía y después saludó a la señora Treviño.
Rebeca se acercó sosteniendo ligeramente la falda de su vestido.
Era evidente que se había arreglado con especial cuidado.
Llevaba un vestido de gala morado y joyas de gran valor que la hacían lucir elegante y llamativa.
Brayan miró a Rebeca.
—Ven a saludar a Jairo.
Rebeca lo miró y esbozó una sonrisa perfectamente medida.
—Jairo.
En el pasado, ella también había intentado conquistarlo, aunque al final Mariana había sido quien terminó comprometiéndose con él.
Jairo apenas asintió.
Al verla, no mostró la menor emoción. Apartó la mirada enseguida, como si no quisiera dedicarle ni un segundo más.
Rebeca sintió una enorme frustración.
Había pasado todo el día arreglándose para esa noche.
Brayan comentó con una sonrisa:
—Ahora que lo pienso, tú y Rebeca iban en el mismo grado en la preparatoria.
Muchas personas estaban pendientes de ellos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....