Rogelio levantó ligeramente la barbilla.
—No intentes adularme.
—Ya entendí.
Jairo salió del baño y se encontró de frente con Brayan.
Al verlo, este se apresuró a acercarse.
—De verdad, una disculpa. Ya pedí que prepararan una camisa limpia. Vaya a cambiarse primero.
La parte de la camisa de Jairo donde había caído el vino estaba completamente empapada.
En un principio pensaba rechazar la oferta y despedirse de una vez, pero entonces escuchó a Brayan añadir:
—Tobías acaba de llegar y también preguntó por usted.
Jairo finalmente aceptó.
Brayan le pidió al mayordomo que lo acompañara arriba para cambiarse.
Mientras subía las escaleras, Jairo distinguió una figura en el piso de abajo y se detuvo por un instante.
Al mirar hacia allá, vio a Mariana recargada en una mesa de bebidas.
Un joven conversaba con ella, pero desde donde estaba no podía oír de qué hablaban.
Al notar que se había detenido, el mayordomo le recordó en voz baja:
—Señor Jairo.
Jairo apartó la mirada y continuó caminando.
Cuando llegaron frente a la habitación, Rebeca apareció con una camisa en las manos.
El mayordomo la saludó respetuosamente:
—Señorita Rebeca.
Rebeca asintió ligeramente, se acercó a Jairo y le ofreció la prenda con ambas manos.
—Ve a cambiarte.
Jairo miró la camisa que le tendía, pero no la tomó.
Estaba a punto de volverse para pedirle otra al mayordomo cuando sonó su celular.
Al ver que era Julieta, contestó de inmediato.
Incluso su voz se suavizó de manera evidente.
—Julieta.
Rebeca permaneció a un lado, observándolo.
Era la primera vez que lo escuchaba pronunciar el nombre de una mujer con tanta suavidad.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....