Carlos había reservado un restaurante con anticipación.
Después de entrar al reservado y ordenar, colocó frente a Julieta una bolsa de regalo elegantemente empacada.
Julieta la tomó.
—¿Qué es?
—Ábrela y mira.
Julieta lo observó un instante y sacó la caja de la bolsa.
Al abrirla, vio un collar de perlas.
Cada una era perfectamente redonda y lustrosa, con un hermoso brillo bajo la luz.
Carlos preguntó:
—¿Te gusta?
Julieta levantó la mirada hacia él, asintió y sonrió.
—Es muy bonito.
—Me alegra que te guste.
El reservado quedó sumido en un breve silencio.
Julieta contempló el collar y sintió cómo su cuerpo se tensaba.
Por un momento, no supo qué decir.
Carlos pronunció su nombre con seriedad:
—Julieta.
Ella volvió en sí, levantó la cabeza y esbozó una sonrisa.
—¿Qué pasa?
—¿Te estoy haciendo sentir incómoda?
Julieta se sobresaltó y se apresuró a explicarse:
—No, solo que...
Volvió a bajar la mirada. Tenía la mente en blanco y no sabía cómo continuar.
Carlos habló despacio:
—Solo quiero que entiendas que, pase lo que pase, siempre voy a estar a tu lado.
Los dedos de Julieta temblaron ligeramente.
—De verdad, yo...
No merecía que él la tratara así.
Pero antes de que pudiera terminar, Carlos la interrumpió:
—Ahora lo más importante es que estés tranquila y te recuperes emocionalmente. Todavía tienes mucho camino por delante. Intenta darte una oportunidad.
Hizo una breve pausa antes de añadir:
—Y también dale una oportunidad a alguien más.
Julieta levantó la mirada y se encontró con sus ojos cálidos y profundos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....