Sofía señaló la bolsa con curiosidad.
—Mamá, ¿qué hay dentro?
—Nada importante —respondió Julieta sin darle mayor importancia, y enseguida cambió de tema.
Al día siguiente, Irene regresó a Monteluz con Camila y Carlos.
Carlos le mandó un mensaje a Julieta: “Cuídate mucho. Si pasa cualquier cosa, llámame cuando quieras.”
Julieta respondió: “Lo sé.”
Durante los días siguientes, cuando no tenía demasiado trabajo, llevaba a Sofía con ella a la empresa.
Sin embargo, las molestias de las primeras semanas del embarazo eran cada vez más evidentes.
Apenas tenía apetito.
Ximena procuraba prepararle comidas ligeras y evitaba cualquier ingrediente con olor fuerte, pero aun así Julieta casi no podía comer.
Muchas veces, apenas terminaba, volvía a vomitar.
Incluso los fines de semana le faltaban fuerzas para salir con Sofía.
Sofía le preguntó preocupada:
—Mamá, ¿qué te pasa? ¿Estás enferma?
Ya se había dado cuenta de que últimamente Julieta siempre estaba cansada y sin ánimos.
Julieta la tranquilizó con ternura:
—Estoy bien. No te preocupes.
Sofía se acurrucó junto a ella y la abrazó por el cuello.
—Yo me quedo contigo.
Julieta la estrechó entre sus brazos y sintió que el corazón se le ablandaba.
Ojalá Sofía pudiera quedarse siempre así a su lado.
Pero sabía perfectamente que aquella tranquilidad no duraría para siempre.
Si era así, lo único que podía hacer era disfrutar cada día mientras pudiera.
Casi sin darse cuenta, estaba por cumplirse otra semana.
Desde el último mensaje de Héctor, ninguno de los dos había vuelto a comunicarse.
Julieta no sabía exactamente cuándo llegaría, pero ahora que su regreso al país estaba tan cerca, una inquietud difícil de describir comenzó a apoderarse de ella.
En el estado en que se encontraba, Héctor sin duda notaría que algo no estaba bien.
Pero Sofía seguía con ella.
Cuando él regresara, definitivamente iría a verla, así que sería imposible evitar encontrarse con él.
Cuanto más lo pensaba Julieta, más irritada se sentía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....