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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1028

Cuando regresó a casa, Jimena había preparado especialmente una olla de caldo de pollo con verduras para ella.

Julieta terminó todo el tazón de caldo.

El sabor era ligero y agradable, y no le provocó náuseas.

Después del susto que había pasado, una sopa caliente hizo que su estómago finalmente se sintiera un poco mejor.

Jimena preguntó:

—¿Sofía sigue bien?

—Héctor logrará tranquilizarla.

Jimena asintió y no volvió a insistir.

—Entonces mañana te acompañaré al hospital para que te hagan una revisión completa.

Julieta negó con la cabeza.

—Esta tarde ya fui al hospital. Mejor dentro de una semana. Tampoco puedo estar yendo al hospital todo el tiempo.

El médico le había indicado que regresara para una revisión una semana después.

Jimena se molestó de verdad.

—¿Y no me avisaste? ¿Cómo pudiste ir sola al hospital? ¡Cualquiera pensaría que no tienes familia!

Julieta enseguida tomó del brazo a Jimena y se apoyó en ella con gesto cariñoso.

—Mamá, ya sé que me equivoqué.

Jimena respiró profundamente y dijo con impotencia:

—No tienes que cargar con todo tú sola. Somos tu familia. Estamos para cuidarte y acompañarte sin condiciones. Cuando haces esto, en lugar de tranquilizarnos, solo consigues que nos preocupemos más.

Julieta sonrió.

—Lo sé. Ya no volveré a ocultarles nada.

Jimena la miró.

—Más te vale recordarlo.

Después de conversar un rato, Julieta subió a su habitación para descansar.

Durante los días siguientes, toda la familia la cuidó como si fuera su mayor prioridad.

Las náuseas del embarazo disminuyeron bastante y su aspecto mejoró notablemente.

Jimena llamó a Carlos y todos los asuntos de trabajo de Julieta quedaron suspendidos temporalmente.

Carlos asignó a otras personas para encargarse de sus pendientes.

Julieta solo necesitaba hacer la entrega de responsabilidades en línea.

Pedro llevó de vuelta todas sus cosas.

Canela y Tigre también fueron trasladados a Cumbres del Valle, donde incluso les prepararon una habitación especial.

Al llegar a aquella casa enorme y desconocida, los dos gatos se mostraron algo asustados y no se atrevían a salir.

La empleada ayudó a Julieta a ordenar todo su equipaje.

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