La voz de Héctor se volvió todavía más fría.
—¿Viniste solo para decirme eso?
Julieta preguntó:
—Quiero saber sobre lo de la escuela de Sofía. ¿Cómo piensas organizarlo?
La actitud de Héctor era extremadamente dura, sin dejarle ningún margen para negociar.
—A partir de ahora, ya no tienes que preocuparte por los asuntos de Sofía.
La expresión de Julieta se ensombreció.
—¿Puedes dejar de actuar así por impulso? ¿De verdad has pensado en lo que es mejor para Sofía?
Héctor respondió con frialdad:
—¿Qué derecho tienes tú para cuestionarme?
Julieta se quedó inmóvil.
Vio cómo Héctor caminaba hacia ella.
Su rostro frío y severo se hacía cada vez más claro hasta que se detuvo frente a ella.
Su voz estaba cargada de un frío penetrante.
—Dime, ¿qué derecho tienes tú para cuestionarme?
La mano de Julieta, que permanecía a un costado de su cuerpo, comenzó a cerrarse lentamente en un puño.
Se obligó a mantener la calma.
No quería discutir con él. Incluso empezó a arrepentirse de haber ido a buscarlo ese día.
—Perdón por molestarte.
Julieta se dio la vuelta, tomó el recipiente térmico y caminó hacia la puerta con pasos firmes.
Cuando su mano apenas tocó la manija, detrás de ella se escuchó la voz sombría de Héctor.
—Si sales por esa puerta, a partir de hoy Sofía dejará de tener cualquier relación contigo.
Al escuchar esas palabras, las pupilas de Julieta se contrajeron de golpe.
Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo desde los pies hasta la cabeza.
Se quedó rígida y giró lentamente.
Con los ojos enrojecidos, miró a Héctor.
Después de unos segundos, finalmente habló:
—Yo no te he hecho nada malo. ¿Con qué derecho me quitas mi derecho como madre?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....