516 Capítulo 224 Así permanecieron abrazadas.
Detrás de la puerta, una figura alta y esbelta observaba en silencio la escena.
Apoyada en el hombro de Julieta, Sofía fue calmándose poco a poco.
Julieta la cargó y salió del estudio.
Héctor ya no estaba.
De regreso en la habitación de Sofía, Julieta le limpió el rostro.
Sofía tomó la toalla y, a su vez, comenzó a secarle la cara a Julieta.
Ella se inclinó ligeramente, dejándola hacer, mientras la niña murmuraba:
—Si tú no lloras, yo tampoco.
Julieta sonrió. Levantó la mano y acarició suavemente su mejilla.
—Está bien... ninguna de las dos va a llorar.
Sofía era fácil de consolar; pronto volvió a sonreír feliz.
Después de lavarse la cara, Sofía dijo de pronto:
—Bianca...
—¿Qué pasa?
Sofía dudó un poco, como si le costara decirlo.
—¿Hoy te puedes quedar conmigo en casa?
¿Mañana vamos a la tuya, sí? No es que quiera cambiar lo que habiamos quedado...
¿Cómo podría Julieta negarsea algo así?
—Claro, hoy me quedo contigo.
Los ojos de Sofía se iluminaron al instante.
—¡Sí!
Se lanzó de nuevo a sus brazos y ambas se quedaron en la habitación.
Hasta el mediodía, cuando la puerta se abrió.
Al ver a Héctor, Sofía lo llamó:
—¡Papá!
Había recuperado por completo su vivacidad y dulzura.
Héctor le habló con suavidad:
—Ya está la comida.
Sofía extendió la mano y tomó la de Julieta.
—Vamos a comer.
Así, la jaló hacia la puerta.
—¡Papá!
Pero Sofía insistió:
—No... ándale, cómete una, ¿si?
Al final, Julieta no tuvo más remedio que aceptar.
Sofía la observó comer y, feliz, preguntó:
—¿A poco no están ricas las que hace mi papá?
Julieta la miró, divertida ante su picardía.
—Sí, están muy ricas.
Sofía volteó de inmediato hacia Héctor, balanceando las piernas.
—Papá, Bianca dice que están ricas.
Héctor la miró y le sirvió un pedazo de camarón.
—Ya la escuché.
—Entonces haz más seguido, para que Bianca y yo comamos juntas.
Héctor asintió.
—Está bien, ahora come.
La voz alegre de Sofía llenó el comedor. EI ambiente durante la comida fue armonioso.
Entre Julieta y Héctor hubo apenas unas cuantas palabras tranquilas... solo por Sofía.

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