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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 300

Capítulo 300 -Abuela, doña Guadalupe, adiós -dijo Sofía, despidiéndose con la mano.

-Julieta, vámonos también -se escuchó la voz de Irene.

Julieta recompuso la expresión y dejó de pensar en eso.

Celeste y las otras dos salieron de la tienda.

-Si Bianca es la madre de Sofía, ¿por qué no la reconoce? -preguntó Guadalupe.

La mirada de Celeste se volvió fría.

-En su momento abandonó a Sofía y se fue sin mirar atrás. Ahora que regresó, ni siquiera tiene cara para admitirlo. Al menos le queda un poco de vergüenza.

Al llegar al estacionamiento subterráneo, se separaron.

Ya dentro del carro, Adriana empezó a quejarse entre lágrimas con su madre.

Guadalupe la consoló de inmediato.

-Sé que te hicieron pasar un mal rato, pero Héctor adora a Sofía. Tienes que ganártela.

Aunque no te caiga bien, al menos disimúlalo. ¿Ya se te olvidó lo que te dije?

Adriana lloraba.

-Es que no soporto a esa mocosa.

Guadalupe la interrumpió:

-Si quieres casarte con Héctor, tienes que hacerlo. Y ahora que te trataron mal, Celeste solo va a compadecerse de ti.

Adriana sollozó. Entendía perfectamente a qué se refería.

Hace un momento, para consolarla, Celeste le había regalado un collar de gran valor.

Apretó los dedos.

-Lo sé.

Al caer la tarde, seguían sin tener noticias de Rafael ni de Sergio.

No sabían qué estaba pasando.

Julieta y las demás fueron acenar a El Mirador.

Justo ahí se encontraron con Patricio y su equipo de la revista de negocios.

Julieta se quedó platicando un rato con ellos.

Mientras tanto, Mariana e Irene subleron primero al privado del segundo piso con los niñas.

Julieta no tardó mucho.

Apenas iba subiendo cuando su celular vibró.

Al ver que era Sergio, contestó mientras caminaba hacia un balcón más tranquilo.

-Hola, Sergio.

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