Capítulo 378 —Héctor... ¿tú...?
Héctor lo miró con indiferencia y dirigió la vista hacia el interior.
Julieta y Carlos también lo vieron en la puerta.
Julieta se quedó helada. ¿Cómo sabía dónde estaba?
La mirada de Héctor pasó por Carlos y terminó en Julieta.
En sus labios se dibujó una sonrisa cargada de burla.
Sin decir nada, avanzó hacia la sala.
Sergio reaccionó de inmediato y le bloqueó el paso.
—¿Qué estás haciendo?
Héctor giró ligeramente la cabeza.
Sus ojos oscuros se volvieron aún más fríos y su voz descendió un tono:
—¿Necesito recordarte qué estás haciendo tú?
1 Su presencia imponía sin necesidad de alzar la voz.
Sergio lo sostuvo con la mirada.
Héctor lo ignoró y caminó hasta detenerse frente a Julieta. La miró desde arriba.
—Por lo que veo... no te ha ido nada mal.
Julieta sostuvo su mirada.
—No es asunto tuyo.
Héctor soltó una risa seca.
—Vienes conmigo... o te llevo yo.
Carlos reaccionó de inmediato, en alerta.
Julieta, sin expresión, respondió con calma:
—Lo siento. Hoy ya tengo planes.
La mirada de Héctor se volvió más pesada.
Carlos intervino:
—Señor Héctor, forzar a alguien no es propio de un caballero.
Héctor giró hacia él, con un dejo de burla.
—¿Ah, sí? ¿Entonces tú sí lo eres?
Carlos respondió sin alterarse:
—Un caballero se mide por lo que hace, no por lo que dice.
Héctor esbozó una sonrisa fría.
—Entonces dime... ¿qué haces aquí? ¿Hablas de una forma y actúas de otra?


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)