Capítulo 382 —¡Emanuel!
De pronto, una voz femenina rompió el ambiente.
Julieta volteó y vio a una mujer deslumbrante:
cabello rubio, ojos color ámbar, figura de pasarela...
Su porte elegante dejaba claro, a simple vista, que pertenecía a la alta sociedad.
Emanuel frunció el ceño, sorprendido.
—¿Tú qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste?
Luciana no respondió. Su mirada se posó directamente en Julieta. Extendió la mano.
—Hola, soy Luciana, la prometida de Emanuel.
¿Podrías decirme qué relación tienes con él?
Emanuel guardó silencio un momento. Luego frunció más el ceño, visiblemente molesto.
—Luciana, ni siquiera estamos comprometidos.
Pero Luciana ignoró sus palabras. No apartó la vista de Julieta.
Julieta percibió con claridad la hostilidad en su mirada.
Lo entendió de inmediato: Luciana debía de ser la candidata elegida por sus familias para un matrimonio arreglado.
Le estrechó la mano con calma.
—Hola, soy Bianca. Soy compañera de Emanuel... y también su amiga.
—Eres la mujer más hermosa que he visto —dijo Luciana con una sonrisa impecable—. No me extraña que Emanuel te tenga tan presente como para traerte a este evento.
—Gracias. Tú también estás preciosa hoy... y haces muy buena pareja con Emanuel.
La sonrisa de Luciana se amplió aún más.
—Gracias. Entonces... ¿podrías dejármelo esta noche?
—No exageres —respondió Julieta con serenidad —. Es tu prometido. No hay nada que ceder.
Emanuel observó a ambas, completamente ignorado.
Al escuchar la conversación, su expresión se tensó todavía más.
—Luciana, tú...
Estaba por decir algo más cuando el celular de Julieta sonó dentro de su bolso.
Lo sacó, miró la pantalla y dijo:
—Disculpen, tengo que tomar esta llamada.
—¡Bianca! —la llamó Emanuel, con urgencia.

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