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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 569

Capítulo 569

Al escucharla, el rostro de Karina se ensombreció.

No pudo refutar las palabras de Teresa.

Después de un buen rato, soltó un suspiro.

-Con razón pudiste convertirte en asistente de Héctor. Pero ¿piensas quedarte siempre a su lado como asistente? ¿No vas a volver para hacerte cargo de las empresas de tus padres?

Teresa dijo:

-Primero tengo que reunir suficiente capital y experiencia antes de regresar a tomar el control.

Mis padres también quieren que me foguee unos años antes de hablar de eso.

Karina dijo:

-Yo no puedo compararme contigo. Con tus méritos, en el futuro no tendrás problema para heredar la empresa de tus padres. Aunque antes te escuché decir que querías entrar a Grupo Altamira.

Teresa respondió:

-Grupo Central también está bien.

Karina no siguió preguntando.

-Vámonos.

Las dos se marcharon.

*** En la cancha, llegaron hasta la sexta ronda sin que hubiera un ganador claro.

Para entonces ya eran las cinco y media de la tarde.

Los niños hacía rato que se habían cansado y los habían sacado de la cancha.

Héctor y los demás llegaron justo cuando estaba por empezar la ronda decisiva.

Jairo sacó.

Veinte minutos después.

Jairo golpeó la pelota y la mandó fuera de la línea.

Daniela y Efraín ganaron.

El partido finalmente terminó, y los cuatro estaban realmente agotados.

Jairo soltó una bocanada de aire, tomó una botella de agua mineral y caminó hasta Julieta.

Se la ofreció.

-Perdón, perdimos el partido.

Julieta miró la botella que le ofrecía, pero no la tomó.

Se dio la vuelta y caminó hacia la salida de la cancha.

Héctor tomó una toalla de las manos de una empleada, se acercó a Julieta y dijo:

-Primero sécate el sudor.

Julieta la recibió.

Efraín y Daniela se acercaron.

Efraín miró a Jairo.

-Ganamos por poquito.

Jairo dijo:

-Me faltó habilidad.

Héctor le dijo a Efraín:

Después de un breve silencio, preguntó:

-¿Qué es exactamente lo que quieres? 2

La actitud que Jairo mostraba ahora hacia ella era claramente extraña.

Había una cercanía que no debería existir, y eso solo le provocaba rechazo.

Jairo apretó los labios.

Vio el disgusto en sus ojos y, por un instante, sintió como si algo le golpeara el corazón con fuerza.

Sus dedos se cerraron ligeramente.

Quiso hablar, pero no logró decir nada.

De pronto preguntó:

-¿Tú y Héctor piensan seguir así para siempre?

Quería saber si ella iba a elegir ceder por Sofía y vivir con Héctor.

Pero apenas hizo la pregunta, se dio cuenta demasiado tarde de que algo no estaba bien.

Julieta soltó una risa fría y dijo con sarcasmo:

-Ya que tanto te importa el futuro de Adriana, ¿por qué no le aconsejas a Héctor que se case con ella cuanto antes? ¿Para qué vienes a preguntarme a mí?

-No quise decir eso.

Jairo quiso explicarse, pero en ese momento cualquier explicación sonaba débil.

Julieta frunció el ceño al ver el desconcierto en sus ojos.

De verdad no lograba entender qué propósito tenía.

Ya no le hizo caso y caminó hacia el fregadero para lavarse las manos.

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