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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 570

Capítulo 570

Jairo miró la espalda de Julieta.

Se quedó ahí de pie, con una expresión perdida y abatida.

En ese momento sonó su celular.

Lo sacó del bolsillo, se dio la vuelta y salió de la cocina.

Contestó la llamada.

Mientras hablaba por celular, de pronto se escuchó un fuerte estruendo dentro de la cocina.

La expresión de Jairo se tensó.

Colgó y se dio la vuelta para entrar.

Una empleada había caído al suelo.

En el piso había un charco de agua hirviendo que todavía soltaba vapor.

Julieta estaba de pie, apoyada en la orilla, aún con el susto en el cuerpo.

Jairo avanzó a grandes pasos.

-¡Julieta!

En medio de la preocupación, su nombre se le escapó sin pensarlo.

Julieta volvió en sí poco a poco.

Jairo llegó a su lado y preguntó con ansiedad:

-¿Estás bien? ¿Te lastimaste en alguna parte?

Julieta no respondió. Solo lo observó fijamente.

Al encontrarse con aquella mirada escrutadora, Jairo evitó sus ojos de manera evidente.

Revisó a Julieta de arriba abajo.

No tenía manchas de agua en la ropa; solo el dorso de la mano se le había enrojecido por la quemadura.

Entonces el corazón que tenía tenso por fin se aflojó un poco.

La empleada acababa de tropezar mientras llevaba una olla con agua hirviendo, y el recipiente se había volcado justo en dirección a Julieta.  Por suerte, ella reaccionó lo bastante rápido y el agua no le cayó encima.

Solo le salpicó un poco en el dorso de la mano.

Otra empleada se apresuró a levantar a la que había caído, y esta se disculpó de inmediato con Julieta.

Solo entonces Jairo miró a la empleada. Sus ojos fríos y severos pasaron sobre ella.

La empleada se estremeció de miedo.

-¿Qué pasó?

La voz de Abril llegó desde afuera.

Ella se acercó.

Una empleada explicó lo ocurrido.

El rostro de Abril se ensombreció de inmediato.

Miró fijamente a la empleada y ordenó:

-Primero llévensela.

-¿Qué clase de persona es Karina?

Abril, por supuesto, entendió lo que quería decir.

-Le gusta Héctor desde niña, pero Héctor no siente nada por ella. A veces su carácter es algo obsesivo, pero ya está por comprometerse.

Estaba por comprometerse y aun así pensaba acostarse con otro hombre.

En el círculo de Héctor, de verdad no había nadie normal.

Una empleada llevó la grabación de las cámaras.

Julieta miró la imagen.

En efecto, parecía que la empleada se había resbalado, pero claramente podía haber pasado por el lado izquierdo y, aun así, tuvo que pasar justo por donde estaba ella.1

Abril dijo:

-Yo me encargaré de esa empleada. Sea como sea, esto ocurrió en mi casa. Si quieres algo, haré lo necesario para compensarte.

-Es una herida pequeña, no importa. No le des el video a Jairo.

A Abril le pareció de pronto un poco extraña la relación entre ellos.

-Está bien.

Julieta dijo:

-Te encargo que llames a Karina. Quiero hablar con ella a solas.

Abril respondió:

-Lo que Karina dijo e hizo hoy sí fue demasiado. Por suerte no pasó nada grave. De todos modos, después de esto ustedes no tendrán por qué volver a cruzarse. No tienes que tomártela tan a pecho ni meterte en problemas innecesarios. 

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