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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 745

Julieta se acomodó el vestido.

Después, sin cambiar de expresión, tomó una copa de vino tinto de la charola de un mesero y se la arrojó a la joven.

—¡Ah!

El grito de la muchacha resonó de inmediato.

Furiosa, le reclamó:

—¿Qué estás haciendo?

Julieta respondió con toda tranquilidad:

—Perdón. Se me resbaló la mano.

Al ver su vestido de alta costura empapado de vino, el rostro perfectamente maquillado de la joven se contrajo de rabia.

Enfurecida, tomó una botella de vino y estuvo a punto de arrojársela a Julieta.

Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, alguien le sujetó la muñeca.

La joven soltó un quejido de dolor.

Al girar la cabeza, se encontró con una mirada fría y aterradora que la hizo quedarse rígida al instante.

—¿Qué piensas hacer?

La muchacha palideció al escuchar la pregunta.

El alboroto comenzó a atraer las miradas de los invitados.

La madre de la joven se acercó rápidamente.

—Alma.

Sergio le soltó la muñeca y caminó hasta colocarse junto a Julieta.

Luego suavizó el tono y le preguntó:

—¿Estás bien?

Julieta respondió en voz baja:

—Sí, estoy bien.

Daniela se apresuró a acercarse.

Al ver la mancha en el vestido de Julieta, dijo llena de culpa:

—Perdón.

Un momento antes, varias señoras la habían entretenido platicando y le había costado trabajo librarse de ellas.

En ese momento, la madre de Alma, vestida de blanco y adornada con varias joyas de jade, proyectaba un aire elegante e imponente imposible de ignorar.

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