Héctor dijo:
—Primero hay que estabilizarla y después continuar con un tratamiento más profundo.
Luego miró a Jairo, que permanecía en silencio, y preguntó:
—¿Tú qué opinas?
—Por ahora, hagámoslo así.
Julieta ya estaba profundamente dormida.
En la habitación permanecía encendida una lámpara de luz cálida, suficiente para iluminar todo el cuarto.
Sofía dormía junto a ella y ambas descansaban tranquilamente sobre la cama.
Jairo entró a la recámara para ver a Julieta.
No se quedó mucho tiempo.
Al salir, miró a Héctor, que estaba de pie junto a la puerta, y preguntó:
—¿Vas a dormir aquí esta noche?
—Por las noches no duerme bien. Alguien tiene que quedarse al pendiente.
El rostro de Jairo se ensombreció.
—Esta noche dormiré en la habitación de al lado.
—Como quieras.
Jairo regresó a su cuarto y recibió otra llamada de Guadalupe.
Ella ya le había llamado varias veces durante el día, pero él no había contestado.
Esta vez sí respondió.
La llamada se conectó, pero Jairo no dijo nada.
Del otro lado llegó la voz de Guadalupe.
Ya no había reclamos ni enojo en su tono, solo cansancio.
—Jairo, ese día actué por impulso y dije cosas que no debía. Si hay algún problema, podemos hablarlo con calma. Escuché que Julieta está enferma. ¿Cómo se encuentra?
Guadalupe había cedido y hablaba con un tono mucho más conciliador.
Sin embargo, la voz de Jairo seguía siendo especialmente fría.
—No hay nada que hablar. Qué considerado de tu parte preocuparte todavía por la salud de Julieta.
Guadalupe apretó el celular.
Estaba a punto de decir algo cuando escuchó las palabras aún más despiadadas de Jairo:
—No hace falta que finjas preocupación por ella. Desde el momento en que la abandonaste, dejaste de ser su madre. Y, de ahora en adelante, también puedes hacer de cuenta que no tienes este hijo.
El rostro de Guadalupe cambió de golpe.
—Jairo...
Pero él colgó sin darle oportunidad de continuar.
Al escuchar el tono de la llamada cortada, Guadalupe permaneció sentada en el sofá, completamente abatida.
La voz de Adriana sonó cerca de ella.
—Mamá.
Guadalupe levantó la mirada.
Adriana la observó y, de pronto, se lanzó a sus brazos, sintiéndose profundamente agraviada.
—Mamá, ¿Jairo ya nunca va a quererme?
Guadalupe le acarició la cabeza, pero por un momento no supo qué decir para consolarla.
De pronto, Adriana comenzó a alterarse.
—Él solo me usó. Antes era bueno conmigo para quedar bien frente a papá. Ahora que ya consiguió lo que quería...
Guadalupe la interrumpió de inmediato:
—Ya basta. No vuelvas a decir eso, y mucho menos delante de Jairo.
Pero Adriana se alteró todavía más.
—Él ya no es mi hermano. Ahora es el hermano de Julieta. Solo piensa en ella y a mí ya no me toma en cuenta para nada. Hasta nos encerró y no nos deja salir. Ahora solo sabe defender a los demás. Ojalá ese Mauricio se muera.
Guadalupe le cubrió la boca con la mano.
—¡Cállate!
Todos los que estaban ahí trabajaban para Jairo.
Adriana se dio la vuelta y corrió de regreso a su habitación.
Guadalupe permaneció inmóvil, observándola alejarse con el corazón encogido.
Sentía una opresión tan fuerte en el pecho que apenas podía respirar.
—Carlos, me siento muy mal. No te vayas. No quiero estar sola...
De pronto, Julieta soltó la cobija y se aferró a la mano de Héctor.
La mirada de él cayó sobre aquella mano blanca y temblorosa.
Sus dedos continuaban cerrándose con fuerza, como si de verdad temiera que la abandonaran.
Héctor levantó lentamente la mirada hacia ella.
Julieta no había despertado.
Seguía atrapada en la pesadilla.
Él extendió la mano y le secó con suavidad las lágrimas de las mejillas.
No la despertó.
Se recostó poco a poco a su lado, la rodeó con un brazo y sostuvo su cuerpo tembloroso contra el suyo.
De pronto, Julieta abrió los ojos de golpe y despertó sobresaltada.
Entonces escuchó sobre su cabeza la voz grave y profunda de Héctor:
—Ya pasó. No pasa nada.
Esta vez, Julieta no reaccionó con la intensidad descontrolada de las noches anteriores.
Solo tenía el cuerpo completamente rígido.
Héctor se levantó, la cargó y la llevó a la recámara contigua.
Encendió todas las luces, puso música suave y se sentó con ella en el sofá, sosteniéndola entre sus brazos.
Julieta permaneció recargada contra él, sin moverse.
No supo cuánto tiempo pasó antes de que su cuerpo rígido comenzara a relajarse poco a poco.
Entonces dijo en voz baja:
—Ve a descansar. Estoy bien.
Héctor bajó la mirada hacia ella.
—¿Ya no puedes dormir?
Julieta respondió con calma:
—Quiero estar sola un rato.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Muy buena, pero muchos. Capítulos bloqueados...
Realmente esta novela es toda una contradicción. Entiendo que la autora que aparece es la traductora, pero realmente no entiendo el propósito de la novela, creo que la aurora se perdió. Primero, Julieta enamorada de Hector, se presta para estar con El, cuando fue drogado. Hector, no tenia planes de casarse y lo tiene que hacer porque Julieta esta embarazada. Héctor frustrado y tan perfecto, no sumo lidiar con esa situación y la trató malísimo, mas sin embargo le da la oportunidad cuando nace la bebe, pero Julieta lo rechaza. Se va del Pais por 5 años, regresa para divorciarse y no lo hace. La autora refleja los cambios solo a nivel fisico y profesional, pero con debilidades en la parte personal y del trato con los demas. Tengo toda la novela leyendo el maltrato de Julieta hacia Hector, pero es una marioneta de los demas: Parate, siéntate, come, duerme, ve , quedate, divorciate!, Dios!. Y lo que realmente se ofrece todo el tiempo es el gran rencor que Julieta le tiene a Hector. Ojo, que el personaje de Héctor que es tan criticado, es genuine, real y ademas algo que no le reconocen, que a podido tratar mal a Julieta al principio, pero se dedico en cuerpo y alma a criar a su hija y algo importante, nunca le habló mal a su hija de su mamá, mas bien alimentó un buen recuerdo de su madre, y es por eso que Sofia ( otro personaje que es el mejor) es así de amorosa con Julieta. Muy por el contrario de Julieta, que lo que decide fue hacer el papel de la victima. Una recomendación a la autora o no sé si ya está el final, pero que no se destaque tanto lo fisico, el dinero y los negocios, sino el verdadero sentimiento del perdon y de la union de las familias. Como es posible que se destaque la desvinculacion de la madre de Julieta con Ella, y con sus otros hermanos? Y nadie le aconseja a Julieta que hable con todos ellos y arreglen la situación, ya que eso es paz para el alma. Aqui pareciera que Dios no exists, que el Amor no existe, que el respeto no existe. Las novelas, así sean de romance deben dejar un mensaje edificante y positivo. Aqui todo es rencor, trampa, mala intención. Todos los hombres enamorados de Julieta y Todas las mujeres enamoradas de Hector, Dios! El problema de Julieta, no es que Hector la trato mal, fue el abandono de su madre y la separacion de sus padres, por eso el problema de conexión con los verdaderos afectos y lo mismo le sucede a Jairo. Realmente espero que esta novela tenga un buen final, y de verdad el mejor de seria, que se reconciliara con Héctor, que ambos se hablen con la verdad, reconozcan sus errores, pero tambien reconozcan sus virtudes, y sigan adelante con su familia, que es lo mas importante....
Se supone que era una empresaria exitosa q es capaz de tomar decisiones y no puede decirle no a su familia y amigos, que esta por encima de su hija. En serio, la empatía que sentía por ella, se fue toda....
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....