Entrar Via

La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 788

Sergio guardó silencio.

Después de un largo rato, respondió con voz apagada:

—Entiendo.

Al escuchar su tono, Fabián se preocupó todavía más.

Ya no podía permitir que siguiera así.

—¿Cuánto tiempo vas a quedarte en Monte Celeste?

—Regresaré mañana a Monteluz.

—Hablaremos cuando vuelvas.

Después de colgar, Sergio permaneció sentado en el sofá, con el rostro especialmente pálido.

***

A la mañana siguiente, Julieta notó que no tenía buen semblante y le preguntó:

—¿No dormiste bien anoche?

Sergio esbozó una leve sonrisa y explicó:

—No estoy acostumbrado a dormir en este hotel.

Aunque era el mejor hotel de Monte Celeste, seguía sin estar a la altura de los hoteles de lujo de Monteluz.

—Hoy regresaremos. Trata de descansar temprano esta noche —dijo Julieta.

Sergio asintió.

—¿Y tú cómo te sentiste anoche?

—Bastante bien. No desperté durante la madrugada.

—Parece que ese médico sí es muy bueno.

***

Tomaron un taxi para ir a la clínica.

El médico comenzó a aplicarle la acupuntura a Julieta.

Mientras esperaban, miró a Sergio y le dijo:

—Joven, déjame revisarte también.

Sergio se quedó desconcertado y rechazó la propuesta con cortesía:

—Gracias, doctor, pero estoy bien. No tengo ningún problema de salud.

Jimena intervino:

—Ya que estás aquí, deja que el médico te revise. No pierdes nada.

Sergio no tuvo más remedio que aceptar.

—Entonces, se lo agradezco.

El médico se limitó a observarle la lengua y después dijo:

—Tú también sabes por lo que ha pasado. Su matrimonio con Héctor terminó por desgastar todo lo que sentía por él. Ahora, lo único que todavía la mantiene atada a todo esto es Sofía. El médico tenía razón en lo que te dijo. Trata de tomarte las cosas con más calma. Seguramente Julieta también quiere que seas feliz y no le gustaría verte sufrir por ella.

Había algunas cosas que Jimena no podía decir de forma demasiado directa.

Si Sergio hubiera sido un poco más valiente en aquel entonces, seguramente ahora serían felices y Julieta no habría pasado por todo aquello.

El destino sí que podía ser cruel.

Sergio era la persona perfecta para Julieta.

Él asintió.

—Entiendo lo que quiere decir.

Jimena no siguió hablando.

***

Cuando terminó la sesión de acupuntura de Julieta, Raúl ya había llegado en el carro.

Los tres subieron.

Solo entonces Julieta le preguntó a Sergio:

—¿Te pasó algo?

—Solo son algunos asuntos recientes de la empresa.

Julieta respondió:

—Entonces, ¿por qué me acompañaste hasta Monte Celeste?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)