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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 840

Mariana no hizo ningún comentario sobre lo que acababa de decir Irene.

—Ya voy para allá. Cenamos juntas en la noche.

—Bueno.

Después de terminar la llamada, Irene volvió junto a Julieta.

***

Esa noche cenaron en un restaurante a las afueras de la ciudad.

Mariana acompañó a Julieta a tomar unas copas.

Julieta bebió de más y poco a poco comenzó a sentirse mareada.

Después de cenar, Irene llevó a Camila y a Sofía al estanque del jardín para que vieran los peces.

En el restaurante, Julieta estaba a punto de servirse otra copa.

Mariana le quitó la botella de las manos.

—Ya no tomes tanto.

Con la voz pastosa por el alcohol, Julieta dijo:

—Una última copa.

Mariana la miró con preocupación, dejó la botella a un lado y se negó a servirle más.

Luego le apretó la mano y, finalmente, no pudo contenerse.

—Si te sientes mal, puedes hablar con nosotras. Siempre vamos a estar a tu lado.

Julieta retiró la mano, se recargó sin fuerzas en el respaldo de la silla y se frotó la frente.

—Ni siquiera sé qué decir.

Solo sentía que todo lo que había vivido hasta ese momento era tan absurdo que resultaba casi ridículo.

Mariana la miró con seriedad.

—Todavía tienes familiares y amigos que te quieren. Nunca has estado sola. El pasado ya no se puede cambiar; lo importante es lo que viene. Poco a poco, todo va a mejorar. Lo único que queremos es que seas feliz.

Julieta esbozó una sonrisa forzada y la miró con los ojos empañados por el alcohol.

—Lo sé. No se preocupen por mí. Solo necesito un poco de tiempo.

Mariana le soltó la mano.

—De acuerdo.

El cielo comenzó a oscurecer.

Se prepararon para regresar a la ciudad.

Cuando salieron del restaurante, vieron una figura alta que avanzaba lentamente entre las luces del jardín.

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