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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 854

Julieta contestó la llamada.

Héctor apenas iba a hablar cuando la escuchó decir con impaciencia:

—¿Puedes dejarme tranquila un rato?

La mano con la que sostenía la taza de café se detuvo.

Después preguntó con calma:

—¿Quién te hizo enojar ahora? ¿Te fue mal en el trabajo?

Al escuchar su voz tan suave, Julieta sintió que no tenía con quién desquitarse y se irritó todavía más.

Respiró profundamente.

—¿Qué quieres?

—¿Ya te acostumbraste a dormir allá? ¿Hay algo en especial que se te antoje comer?

En Sombrales se habían encargado cuidadosamente de todo lo necesario para la vida diaria de Julieta.

Los artículos de uso cotidiano, las bebidas y los ingredientes se compraban y reponían con regularidad.

El personal encargado de preparar la comida incluso ajustaba el menú de acuerdo con lo que ella comía cada día.

Julieta apretó la mano y escuchó que Héctor continuaba:

—Te envié dos botellas de vino. Acaban de sacarlas de la cava. Pruébalas y, si te gustan, te mandaré más.

Ella pronunció su nombre con voz grave:

—Héctor.

—¿Qué pasa?

Julieta habló con especial seriedad:

—De verdad no tienes por qué organizar tantas cosas para mí.

Al otro lado de la línea hubo unos segundos de silencio.

Después, Héctor respondió lentamente:

—Todavía no te recuperas por completo. No le des tantas vueltas.

Cuando terminó la llamada, Héctor dejó el celular y marcó el número de Jairo.

Él contestó rápidamente.

—¿Qué pasa?

Héctor fue directo al punto:

—¿Hoy fuiste a buscarla?

Jairo guardó silencio un instante.

—¿Cómo lo sabes?

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