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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 858

Julieta dejó el celular y miró a la empleada.

—¿Jairo dijo para qué vino?

—No lo sé.

Julieta respondió con indiferencia:

—Pregúntale. Si no es nada importante, dile que se retire.

—Sí.

La empleada bajó y le transmitió a Jairo las palabras de Julieta.

Él dijo:

—Entonces hazme el favor de preguntarle si le gustó el guiso de res que comió al mediodía.

La empleada se quedó desconcertada.

Era evidente que los dos no tenían una relación cercana, y mucho menos entendía por qué Jairo había ido hasta ahí por la noche solo para preguntarle por un platillo que habían comido al mediodía.

Aun así, volvió a subir para preguntárselo.

Cuando Julieta escuchó el mensaje, no pudo evitar fruncir el ceño.

No entendía qué pretendía Jairo, pero era evidente que no tenía ningún asunto importante.

—Dile que se vaya.

La empleada bajó de nuevo.

—Señor Jairo, la señora Julieta le pide que regrese.

Jairo no pareció sorprendido y respondió amablemente:

—Entonces hazme otro favor. Pregúntale cómo se sintió hoy.

La empleada no pudo evitar sugerir:

—¿Por qué no llama directamente a la señora Julieta?

Jairo sonrió.

—Lamento causarte tantas molestias.

La empleada suspiró con resignación y volvió a subir.

—También quiere saber cómo estuvo su ánimo hoy.

Julieta comprendió que, mientras no lo dejara entrar, Jairo seguiría enviándole preguntas de aquella manera.

—Ve a cerrar la puerta.

—Sí.

Jairo vio bajar a la empleada.

Aunque la puerta seguía abierta, no intentó entrar sin permiso.

Justo cuando iba a decir algo, ella habló con tono de disculpa:

—Lo siento, señor Jairo.

Después, cerró la puerta.

Jairo permaneció un momento frente a la puerta, mirándola con una sonrisa resignada.

Finalmente, dio media vuelta y se marchó.

***

—Si no hay nada más, voy a colgar.

Héctor preguntó de inmediato:

—¿No vas a preguntarme cómo va mi trabajo?

Julieta hizo una pausa y respondió con calma:

—Aunque te pregunte, ¿cambiará algo?

Héctor soltó una risa suave.

—Si estoy de buen humor, seguramente trabajaré con más eficiencia.

—Si ahora te dejas afectar con tanta facilidad, te recomiendo que primero te tranquilices.

Héctor rio.

—Tienes razón. Entonces llámame más seguido para ponerme de buen humor.

La mirada de Julieta se ensombreció.

—No tengo tanto tiempo libre.

—Entonces yo te llamo y tú solo contesta.

Julieta se quedó sin palabras.

Más tarde, Héctor creó sin avisar un chat grupal con solo tres integrantes: él, Julieta y Sofía.

Sofía se comunicaba con Julieta todas las noches.

Durante los dos días siguientes, comenzó a iniciar videollamadas directamente en el grupo para que Héctor y Julieta se conectaran al mismo tiempo.

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