Héctor levantó la mirada hacia ella.
Julieta notó que la observaba y se giró ligeramente para contestar la llamada.
—Sí, estoy comiendo afuera.
—De acuerdo.
Solo habló unos momentos con Carlos antes de colgar.
Cuando volvió a girarse, los dos estaban mirándola.
Sobre todo Héctor.
Su mirada era tan profunda que parecía como si Julieta acabara de hacer algo que tuviera que explicarle.
Sofía, en cambio, la observaba con sus grandes ojos abiertos.
A Julieta se le ablandó el corazón de inmediato.
—Ya, Sofía. Come.
Sofía bajó obedientemente la cabeza y siguió comiendo.
Julieta dejó de mirar a Héctor y abrió su recipiente térmico.
Adentro había dos platillos, ambos preparados por Ximena de acuerdo con los sabores que últimamente podía tolerar.
A simple vista, no tenían nada de especial.
Ya le había advertido a Ximena que no mencionara el embarazo delante de nadie.
—¿Está rico?
Al ver a Sofía comiendo con las mejillas llenas, Julieta no pudo evitar sonreír.
Sofía acababa de comer un trozo de cerdo guisado y todavía tenía un poco de salsa en la comisura de los labios.
—Sí, está muy rico.
Los sabores de Sombrales siempre habían sido más del gusto de Julieta, y Sofía también se había acostumbrado rápidamente.
Julieta tomó un poco de comida de su propio recipiente y se la puso en el plato.
Sofía la probó y enseguida sonrió con los ojos entrecerrados.
—El plato de mamá está más rico.
Julieta sonrió y le sirvió un poco más.
De pronto, Sofía miró a Héctor.
—Papá también quiere que le sirvas.
La mano de Julieta se detuvo y levantó la mirada por instinto.
Héctor le dijo de inmediato a Sofía:
—No hace falta.
Sofía lo miró confundida.
—Entonces, ¿por qué no dejas de mirar a mamá?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....