Julieta respondió:
—Héctor está con ella ahora. Sofía ya está bien. No te preocupes demasiado, no va a seguir enojada para siempre. Espera unos días a que se le pase y luego pueden volver a verse. Tampoco dejes que Camila siga culpándose por esto.
Sabía que Irene se sentía muy culpable y que Camila seguramente tampoco la estaba pasando bien.
Al saber que Sofía estaba bien, Irene finalmente se tranquilizó.
—Qué bueno.
Rafael y Sergio tenían pensado regresar ese día a Monteluz.
Antes de irse, querían volver a ver a Sofía, así que por la mañana habían ido especialmente a comprarle algunos regalos.
Apenas llegaron a la puerta y, antes de que pudieran tocar el timbre, vieron a Héctor regresar de la mano de Sofía.
Al verlo, los dos se sorprendieron un poco.
Sofía, en cambio, parecía haber olvidado por completo lo ocurrido el día anterior y los saludó alegremente:
—¡Rafael! ¡Sergio!
Al escucharla hablarles con la misma naturalidad de siempre, ambos se sintieron mucho más tranquilos.
Sergio miró a Héctor.
—Héctor.
Héctor asintió.
—¿Qué hacen aquí?
—Ayer vinimos con tanta prisa que no alcanzamos a traerle ningún regalo a Sofía. Hoy quisimos pasar a dejárselos. Además, en un rato regresamos a Monteluz.
—¿A qué hora sale su vuelo?
—A las cuatro.
—Entonces pasen un rato.
Héctor lo dijo con tanta naturalidad que parecía estar en su propia casa.
Cuando Ximena abrió la puerta, todos entraron.
Rafael y Sergio le habían comprado a Sofía peluches, una Barbie y un bonito par de zapatos.
Sofía abrió los regalos y les dio las gracias feliz.
—Gracias a los dos.
Rafael sonrió.
—Qué bueno que te gustaron.
Ximena les llevó agua.
Héctor y Sergio comenzaron a platicar a un lado.
Héctor preguntó:
—¿Cómo están las cosas entre Rocío y tú?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....