Julieta estaba a punto de colgar.
Pero Héctor volvió a preguntar:
—¿Dónde van a cenar?
Esta vez, su tono fue bastante más suave que antes.
Aun así, Julieta no se lo dijo.
Precisamente le preocupaba que, si Héctor averiguaba el lugar, apareciera de repente.
Después de colgar, guardó sus cosas y salió de la oficina.
Carlos justo iba a buscarla.
—Vamos.
—Sí.
El chofer ya los esperaba abajo.
Durante el trayecto al restaurante, hablaron principalmente de trabajo.
Después de un rato, Carlos preguntó:
—¿Cuánto tiempo piensa quedarse Héctor en tu departamento?
—No lo sé, pero supongo que no será mucho.
Los asuntos de Gran Bahía no podían resolverse tan rápido y en Monteluz también lo esperaba una gran cantidad de trabajo.
Carlos asintió y no volvió a preguntar.
***
A mitad de la cena, sonó el celular de Julieta.
Bajó la mirada y, como esperaba, era Héctor otra vez.
Se disculpó con los demás en la mesa, se levantó y salió para contestar.
—¿Qué pasa?
Su tono seguía siendo bastante tranquilo.
Héctor respondió:
—No tengo ropa para cambiarme.
Julieta cerró los ojos un instante.
—¿No tuviste tiempo hoy? Hay centros comerciales cerca. Ve y compra unas cuantas mudas.
Evidentemente, aquella respuesta no dejó satisfecho a Héctor.
—No sé qué comprar y tampoco quiero ir solo.
Julieta respondió con paciencia:
—Entonces llama para que te lleven ropa. Ahora estoy en una cena de trabajo.
—¿A qué hora termina? Voy por ti y me acompañas a comprar.
Julieta colgó directamente y, de paso, apagó el celular.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....