Julieta levantó la cabeza y respiró hondo para calmarse.
Después volvió a sentarse en el sofá y miró a Héctor, que seguía con el rostro sombrío.
—¿Podemos hablar con calma? No quiero discutir contigo.
Héctor la miró con frialdad.
—Primero contesta mi pregunta.
Julieta por fin entendió que no solo era dominante y autoritario, sino también tan terco que era imposible hacerlo entrar en razón.
—Si algún día vuelvo a casarme o no, será algo que decidiré más adelante.
Héctor no cedió.
—Entonces sí estás pensando en volver a casarte, ¿verdad?
Julieta lo miró y su tono se volvió más serio.
—Ya estamos divorciados. Si algún día decido volver a casarme, sería completamente normal.
Héctor soltó una risa fría.
—En ese caso, yo también debería pensar en buscarle a Sofía a alguien más adecuada para ser su madre.
Las pupilas de Julieta se contrajeron de golpe.
Al ver que Héctor se dirigía a la recámara, se levantó de inmediato, fue tras él y lo sujetó del brazo.
—¿Qué piensas hacer?
Héctor se volvió hacia ella y, al verla tan nerviosa, respondió con evidente sarcasmo:
—No voy a estorbarte mientras empiezas una relación con otro hombre. Me llevo a Sofía ahora mismo.
Julieta se aferró a su brazo y alzó la mirada hacia él.
—¿De verdad tienes que llegar a esto?
—¿Llegar a qué? ¿O quieres que Sofía se quede aquí viendo cómo tú y Carlos terminan juntos?
—No todos son como tú. Carlos y yo no tenemos esa clase de relación.
La mirada de Héctor se oscureció al instante.
Se volvió lentamente hacia ella, entrecerró los ojos y preguntó con voz grave:
—Entonces explícame. ¿Cómo soy yo? ¿En qué somos diferentes?
El pecho de Julieta subía y bajaba con agitación, y sus ojos comenzaron a enrojecerse.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....