Después de escuchar a Santiago, Héctor no volvió a mencionar el tema y pasó a hablar de asuntos de trabajo.
Durante los dos días siguientes, no se comunicó con Julieta, y ella tampoco tenía intención de buscarlo.
Julieta siguió trabajando y llevando su vida como siempre.
Sin Héctor apareciendo para alterar su tranquilidad, los días transcurrían en paz y con Sofía a su lado.
Ojalá pudiera seguir viviendo así para siempre.
Ese día, Julieta recibió una llamada de la recepción del edificio.
—Buenos días. Tenemos un paquete para usted. Necesitamos que baje a firmar de recibido.
Julieta no había comprado nada últimamente, así que preguntó con cierta duda:
—¿Qué es?
La recepcionista respondió:
—Un ramo enorme de rosas y una caja de regalo muy bien empacada.
Julieta se sorprendió un poco.
—Entiendo.
Permaneció sentada unos momentos antes de levantarse y bajar.
En cuanto llegó al vestíbulo, vio de inmediato el enorme ramo de rosas junto a la recepción.
Era tan llamativo que los empleados y clientes que pasaban no podían evitar voltear a verlo.
El repartidor seguía esperando a un lado.
Julieta se acercó y él preguntó enseguida:
—¿La señorita Julieta?
—Sí, soy yo.
—¿Podría firmarme de recibido, por favor?
Julieta tomó el comprobante, firmó y luego dijo:
—¿Podría llevar este ramo a Villa Esperanza? Déjelo en la caseta de vigilancia.
Era imposible que regresara a la oficina cargando un ramo tan grande.
—Claro, no hay problema.
En cuanto a la otra caja, Julieta decidió llevársela.
Cuando se dio la vuelta para marcharse, escuchó que alguien la llamaba:
—Julieta.
Se detuvo y, al volverse, vio a Jairo acercándose.
La mirada de él pasó brevemente por el ramo de rosas que sostenía el repartidor antes de detenerse en Julieta y observarla con atención.
Comparada con antes, había adelgazado bastante.
Incluso su rostro se veía más pequeño.
—¿Cómo has estado últimamente?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....