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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 994

A mitad de la cena, sonó el celular de Julieta.

Era Mauricio.

—Papá.

Al escuchar cómo lo llamaba, la expresión de Jairo cambió ligeramente.

Mauricio preguntó:

—¿Jairo fue a verte hoy?

—Sí. Ahora está cenando con nosotros.

—Pásale el celular.

—Claro.

Julieta se lo pasó a Jairo.

—Papá quiere hablar contigo.

Jairo tomó el celular y se giró ligeramente hacia un lado.

—Papá.

Mauricio habló con tono serio:

—¿Por qué fuiste a Sombrales sin avisarle antes a Mariana? Fuera como fuera, debiste decírselo.

Jairo respondió con sinceridad:

—Perdón. No lo pensé bien.

—Lo que hiciste estuvo mal. ¿Mariana no había dicho que quería ir contigo a visitar a Julieta? Además, no es conmigo con quien tienes que disculparte, sino con Mariana.

Mauricio continuó:

—Y deja de ser tan rígido. Relájate un poco. Tampoco es como si nunca hubieras tenido una relación.

Aquella última frase se la había enseñado Jimena hacía apenas un momento.

Mientras lo escuchaba, las orejas de Jairo comenzaron a ponerse rojas.

—Ya entendí.

—Más te vale. Acuérdate de disculparte bien con Mariana y aprende un poco de Rafael. No puedes ser tan inflexible para todo.

Después, Jairo le devolvió el celular a Julieta.

La llamada seguía conectada.

—Papá.

Mauricio le dijo:

—Tú también tienes que hablar con él. Ya no es ningún jovencito. Aunque no quiera formalizar una relación de inmediato, al menos debería tomarse el asunto en serio. Mariana es una muchacha excelente. No puede seguir alejándola cada vez que ella intenta acercarse.

—Lo sé.

Como Jairo y Carlos habían tomado alcohol, Julieta manejó para llevar a Jairo al hotel.

Pedro condujo otro carro para llevar primero a Carlos, Irene y Camila al lugar donde se hospedaban.

Sofía insistió en acompañar a Julieta a dejar a Jairo.

Ya en el carro, sentada en la parte trasera, dijo:

—¿No tenemos una habitación libre en casa? Jairo podría quedarse con nosotros.

Julieta miró por el espejo retrovisor.

Jairo no dijo nada. Solo la observaba, como si también estuviera esperando su respuesta.

—En casa no tenemos cosas de aseo para él.

Jairo respondió:

—Podemos comprarlas ahora.

Julieta no esperaba que fuera tan directo.

En ese momento sonó el celular de Jairo.

Al ver que era Héctor, contestó:

—Héctor.

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