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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1076

A Federico se le escapó una risa ante las palabras de Franco.

No podía creer que alguien intentara bajarle a la novia en su propia cara; era simplemente ridículo.

Jimena apartó la mirada de Franco y observó la comisura del labio de Federico, que estaba un poco lastimada. Frunció ligeramente el ceño.

—¿Por qué pensarías que quiero algo de segunda mano?

Dijo ella mientras le limpiaba un rastro de sangre a Federico, con un tono que denotaba cierto reproche.

—Mira nada más, te lastimaste el labio por andar peleando.

Al escucharla, Federico le tomó la mano y sonrió con ese aire de chico malo que lo caracterizaba.

—Son heridas de guerra, marcas de hombre.

Jimena arqueó una ceja.

—No lo entiendo muy bien, pero preferiría que mi novio llegara impecable y guapo a la boda.

Federico sonrió.

—Es solo un rasguño, sanará antes de la boda. Te prometo devolverte un esposo muy guapo para ese día.

Jimena asintió.

Franco nunca imaginó que en su vida Jimena lo describiría como "algo de segunda mano".

Se puso pálido al escucharla y, al ver la buena química entre ella y Federico, sintió como si le estuvieran arrancando el corazón.

Franco apretó los dientes y clavó la mirada en Jimena.

—Jimena, sé que me estás mintiendo, tú no lo amas. No serás feliz con él.

—Jimena, solo yo puedo hacerte feliz.

Franco intentó acercarse a ella, pero Jimena lo miró con indiferencia y habló con frialdad:

—Señor Ruiz, se tiene en muy alta estima.

Quizás estuvo mal de salud un tiempo, pero no sufría por haber perdido una relación.

Simplemente le angustiaba no haber resuelto los problemas de la familia Calvo antes de que su cuerpo colapsara.

A fin de cuentas, tuvo suerte de encontrarse con el asunto de la señora Núñez; ahora que su salud estaba mejorando y las deudas de la familia Calvo estaban saldadas, sus días iban a mejor y el futuro no pintaba tan estresante.

Viéndolo bien, ella salió ganando.

¿Por qué iba a sufrir? ¿Cómo no iba a ser feliz?

Dejando de lado los sentimientos y viéndolo desde el punto de vista empresarial, Federico y la señora Núñez eran sus benefactores.

En la sociedad actual, ¿dónde encuentras benefactores así?

—Señor Ruiz, no puede asumir que, porque su vida es un desastre, la de los demás es igual de miserable.

—En realidad, a todos nos ha ido bastante bien últimamente; el único que está mal eres tú.

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