La fiebre ya había bajado y solo le quedaba un poco de tos; no era necesario seguir hospitalizada.
Jimena salió de la habitación para preguntar al médico si podía darle el alta, cuando vio a Violeta buscando su cuarto en el pasillo.
Al verla, Jimena la llamó de inmediato.
—Violeta.
Violeta, al escuchar la voz de Jimena, corrió hacia ella.
Llevaba unos recipientes térmicos en la mano y su mirada, fija en Jimena, estaba llena de preocupación.
—¿Qué pasó? ¿Cómo que te hospitalizaron a media noche?
Había llamado a Jimena temprano en la mañana y no le había contestado.
Jimena era una persona muy puntual; era imposible que no llegara a la empresa a la hora de entrada a menos que le hubiera pasado algo.
Violeta fue de inmediato a Residencial Los Arrayanes a buscarla.
En cuanto llegó, los guardias de seguridad le informaron que Jimena se había sentido mal la noche anterior y que Federico la había llevado al hospital.
Violeta tuvo que mostrar su identificación del trabajo y fotos de cuando fue dama de honor en la boda de Jimena.
Después de que los guardias consultaron con Federico, la dejaron pasar para recoger el celular de Jimena.
Jimena respondió en voz baja:
—Probablemente me enfrié ayer, así que me dio fiebre en la madrugada. Fue muy repentino y fuerte, por eso Federico me trajo al hospital.
Al escuchar esto, la expresión de Violeta seguía siendo de preocupación.
—No es otro problema, ¿solo es fiebre, verdad?
Jimena asintió.
—Sí. El médico me mostró los resultados, no hay nada más.
Violeta soltó un suspiro de alivio.
—Menos mal.
Jimena esbozó una leve sonrisa y respondió:
—No te preocupes.
Violeta resopló y dijo:
Se sentó en silencio a un lado viendo a Jimena comer.
Curiosamente, Violeta, que solía ser muy chismosa, hoy no había mencionado nada sobre la empresa.
—¿Hoy no fuiste a la oficina? ¿Viniste directo a buscarme?
Violeta asintió.
—Sí, te llamé al salir de casa y no entraba la llamada.
Jimena soltó un "ah", asintió y no preguntó más.
Violeta recordó haber visto a Federico salir con mucha prisa cuando ella llegaba, así que preguntó:
—¿Pasó algo en la empresa?
Jimena negó levemente con la cabeza y dijo con indiferencia:
—No estoy segura. Hace un momento Federico recibió una llamada y se fue, parece que alguien salió herido.
El rostro de Violeta cambió ligeramente y sintió una punzada de molestia por Jimena.
¿Acaso la persona herida era Regina Serrano?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...