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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1052

—Mamá.

David sostenía a Isa de la mano para evitar que saliera corriendo.

Esmeralda caminó hacia ellos; su mirada se posó en David, quien seguía luciendo un semblante frío e impenetrable.

Gabriel se quedó de pie junto a su auto, observando a los tres en silencio.

—Mamá, papá y yo vinimos por ti.

Esmeralda extendió la mano y le acarició la cabecita con ternura.

—¿Te cansaste mucho en la clase de deportes hoy?

—No, jugué tenis de mesa y lo hice muy bien, la maestra me felicitó —respondió Isa.

Esmeralda le sonrió con profunda dulzura.

—Qué lista eres, mi amor.

Isa sonrió, mostrando sus pequeños dientes blancos.

Esmeralda levantó la mirada hacia David.

—¿Te vas a llevar a Isa a tu casa hoy?

—Depende de ti.

De repente, Isa tiró de la mano de su mamá.

—Mamá —dijo, parpadeando con esos ojos grandes y expresivos, en un claro intento de recordarle algo.

Esmeralda, por supuesto, sabía exactamente a qué se refería; miró a David de nuevo, él también la observaba fijamente, aunque no estaba segura de si sabía lo que pasaba o no.

—Entonces, Isa se vendrá a casa conmigo por hoy.

David no respondió; su mirada se desvió hacia donde estaba Gabriel, con una hostilidad evidente que Esmeralda captó al instante.

Era seguro que él no iba a permitir que ella se llevara a Isa en el auto de Gabriel.

Como Isa estaba presente, no le resultaba apropiado decirlo directamente, así que solo usó su mirada para expresar su mal humor.

Esmeralda dejó escapar un suspiro interno.

Isa los miraba a los dos, del uno al otro.

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