Entrar Via

La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1060

Isa asintió obedientemente.

David la guio hacia la salida. Al pasar junto a Cristian, la niña saludó:

—Hola, señor Quintana.

Cristian le devolvió una sonrisa cortés a Isa antes de clavar su mirada en David.

—Qué escena familiar tan conmovedora.

David esbozó una media sonrisa sarcástica.

—Tampoco es para que sientas envidia.

Cristian lo observó fijamente, con el fondo de sus ojos oscuros y carentes de cualquier emoción visible, y soltó una pequeña risa burlona.

—Me retiro.

David salió del lugar con la niña de la mano.

Cristian se quedó esperando en la entrada.

Gabriel y Esmeralda no se detuvieron a platicar mucho.

—Bueno, no te quito más tiempo —dijo Esmeralda.

—De acuerdo, nos vemos.

Esmeralda caminó hacia la salida, le dedicó un leve asentimiento a Cristian y abandonó el restaurante.

Cristian se unió a Gabriel y ambos caminaron rumbo al ascensor.

David e Isa estaban aguardando en las escaleras exteriores. Al verla acercarse, David habló con un tono relajado, sin delatar ninguna emoción particular.

—¿Ya terminaron?

Esmeralda asintió, sosteniéndole la mirada.

—Bien, vamos entonces.

—¿A dónde vamos? —preguntó ella.

—Isa me dijo que quiere subirse a la rueda de la fortuna. De todos modos, mañana es fin de semana.

Isa miró a su madre; en realidad, ella jamás le había pedido subir a la rueda de la fortuna, había sido idea de su papá. Sin embargo, decidió seguirle el juego, le agarró la mano y dijo:

—¡Sí, mamá, vamos!

Esmeralda bajó la vista hacia su hija.

—Es de noche, mejor vamos al parque de diversiones mañana en el día.

Isa volvió a mirar a su papá.

David se dirigió a Esmeralda.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea