Sin embargo, no parecía que el señor tuviera interés en Evelynn.
Las empleadas tenían dudas y querían decir algo, pero al final no se atrevieron a abrir la boca.
Solo les quedaba reportar la situación a la señora más tarde.
Esmeralda e Isa llegaron a la recámara.
Isa le mostró a Esmeralda el dibujo de su mamá que había hecho antes.
—Evelynn, mira. ¿Dibujé bien?
Esmeralda observó el dibujo. Isa le había añadido los rasgos faciales. Aunque el estilo era infantil, el lunar bajo el ojo dejaba claro que la estaba dibujando a ella.
Esmeralda miró el dibujo con detenimiento.
—Es precioso. Isa dibuja muy bien.
—Entonces es para ti, Evelynn.
Esmeralda acarició la cabecita de Isa.
—Gracias, Isa.
—De nada. Ya tengo todo listo, ¿podemos ir hoy a casa de Evelynn?
—Claro, pero espera un poquito, Isa. Quiero platicar con tu papá.
—Está bien, esperaré a Evelynn.
Isa y Esmeralda salieron de la habitación.
Tras preguntar a una empleada, supieron que David estaba en el despacho.
Isa, pensando que Esmeralda no sabía dónde quedaba, la guio hasta allá y empujó la puerta.
—Papá.
David estaba sentado en el sofá ojeando un libro. Levantó la vista hacia su hija.
—¿Qué pasa?
—Evelynn tiene algo que decirte, papá.
La mirada de David cayó sobre Esmeralda, que acababa de entrar, y sus ojos se oscurecieron.
—Isa, sal un momento. Voy a hablar a solas con tu papá.
—Sí.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...