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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 447

Aunque David y Gabriel eran competencia, tenían sus contactos personales, aunque casi nunca se hablaban.

La publicación de Instagram causó un revuelo inmediato.

Muchos le enviaron mensajes privados para preguntar.

Rafael: [Por fin te cayó el veinte. Se ve que se la pasaron bien. ¿Esme ya te ve con mejores ojos?]

Aunque no se distinguía el rostro, quienes los conocían sabían de inmediato que era Esmeralda.

Emanuel: [Con razón, tú también fuiste. ¿Ayer no querías ir porque te daba flojera o porque te hicieron el feo? ¡Qué difícil eres de adivinar!]

David simplemente lo ignoró.

Emanuel continuó: [¿Te ardiste anoche, verdad? Por eso tuviste que subir la foto para contraatacar.]

Gabriel también había subido una historia la noche anterior con fotos similares a las de Esmeralda.

David ignoró los mensajes de Emanuel y le contestó a Rafael: [Mientras Isa esté feliz, todo bien.]

Rafael: [Pues sí. Con lo que le hiciste a Esme antes, no esperes que te perdone tan fácil.]

David solo respondió con un emoji de sonrisa.

Enzo le mandó mensaje: [¿Eso es en el Cerro del Viento?]

David: [Sí, está muy bonito. Deberías venir cuando tengas tiempo.]

Enzo: [¿Qué voy a ir a ver yo solo? Yo no soy como tú.]

David: [Entonces apúrate a sentar cabeza.]

Enzo: [Jamás pensé que llegaría el día en que tú, el eterno soltero, me apurara a mí para sentar cabeza.]

David: [Es que te veo muy solo, ni un hijo tienes.]

Enzo: [Ya párale. Seguro Clara ya vio tu Instagram.]

Esmeralda notó que David no dejaba de escribir en el celular.

Seguramente todos le estaban preguntando por la publicación.

David miró a su hija, le acarició la cabeza y le prometió: —Entendido.

Esmeralda pasó primero a su casa para arreglarse un poco. Apenas se había cambiado de ropa cuando recibió una llamada de Gabriel.

—Esme, ¿aún no llegas a casa?

—Ya llegué, ya voy saliendo para la oficina.

—Bien, ten cuidado en el camino.

Tenía una junta de rutina a las dos y media, así que tenía que apurarse.

Como ya era fin de año, además de preparar los resúmenes, el análisis de datos y la organización habitual, la empresa estaba por iniciar nuevos proyectos.

Todo el corporativo estaba en un ajetreo constante.

Paula Nájera le informó ese día que había un problema con los fondos de un proyecto biomédico que ella gestionaba anteriormente. Ya había pausado la entrega de los fondos problemáticos y había notificado a la contraparte por correo electrónico explicando la situación.

Pero aún era necesario discutirlo en persona.

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