Esmeralda llevaba ya un buen tiempo de regreso y, aunque en la familia Montes todos sabían quién era, nadie había tomado la iniciativa de invitarla a comer a la casa.
—No es nada, solo es una cena. Si no quiere venir, no la voy a obligar —dijo Camila.
—Si es solo una cena, está bien —respondió Santiago.
Camila notó algo en el tono de su hijo.
—Santi, por cómo lo dices, pareciera que crees que le voy a hacer algo malo a Esme.
Hubo un silencio en la línea.
—¿Santi? —insistió Camila.
Santiago habló con un tono serio:
—Mamá, espero que siempre puedas estar de mi lado.
Camila se quedó pasmada un momento y preguntó:
—Santi, sé sincero conmigo. El hecho de que no hayas pensado en casarte hasta ahora, ¿es por Esmeralda? ¿Te gusta ella?
La voz de Santiago se tornó grave.
—Mamá, aparte de Esme, no creo que pueda fijarme en ninguna otra mujer.
Camila ya lo sospechaba.
—Aunque se divorcie de tu primo, ella siempre será la mamá de Isa.
—Lo sé, pero no quiero rendirme así nada más.
Camila suspiró, su tono se volvió pesado.
—¿Y si tu primo nunca se divorcia de ella? ¿Vas a esperarla siempre?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...