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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 821

David Montes dio media vuelta y entró a la casa.

Gabriel Loyola condujo alejándose del lugar, y a mitad de camino recibió una llamada de Valentina Santillán.

—Esme parece estar bien por ahora, así que no te preocupes, Vale.

Valentina se sentía más arrepentida que nunca por haberle confesado todos esos asuntos a Esme.

—Menos mal.

—Vale, en el estado actual de Esme, no podemos ponerle ninguna presión emocional —agregó Gabriel.

—Lo sé, todo fue culpa mía. Entonces, Esme se quedará en casa de David Montes por ahora.

—Sí, dejemos que se quede allí un tiempo. Tener a Isa a su lado definitivamente le ayudará.

—De acuerdo.

*

David subió las escaleras.

Al regresar a la habitación, vio a Isa recargada obedientemente en el borde de la cama, sosteniendo la mano de su madre.

Al ver entrar a su papá, susurró:

—Papá.

David se acercó con pasos suaves y le acarició tiernamente la cabeza.

—Papá, ¿por qué mamá no despierta? ¿Cuánto más va a dormir?

La mirada de David se detuvo en el rostro pálido y apacible de la mujer, cuya respiración era regular. Cuando se desmayó, primero la había llevado al hospital. Allí le inyectaron algo para asegurarse de que descansara y no despertara con un colapso nervioso.

—Dejemos que mamá descanse un rato más.

Isa miró a su madre y asintió.

—Mamá parece muy cansada, hay que dejarla descansar.

De pronto, la mujer sobre la cama hizo un movimiento leve, las pestañas le temblaron y abrió lentamente sus ojos oscuros.

—Mamá —llamó Isa.

La vista borrosa de Esmeralda se enfocó lentamente hasta distinguir a David y a Isa junto a la cama.

David estrechó la mano de Esmeralda.

—Ya despertaste.

Ella lo miró fijamente.

—¿Quieres sentarte?

—Mamá —repitió Isa, con una nota de preocupación en la voz.

Esmeralda miró a la niña y curvó los labios en una suave sonrisa.

—Mamá está bien.

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