Esmeralda abrazó con fuerza a Isa, y la opresión que sentía en el pecho finalmente se desvaneció.
Se apartó un poco y sostuvo el rostro de la pequeña entre sus manos.
—¿Por qué no me dijiste que te sentías mal?
Isa la miró y murmuró:
—No quería que te preocuparas.
Esmeralda le acarició el cabello suavemente.
—Al no poder comunicarme contigo, fue cuando más me preocupé.
Isa se disculpó de inmediato.
—Lo siento mucho, mami.
Esmeralda pudo percibir la angustia en su hija y un nudo en la garganta la embargó, haciéndola hablar con la voz entrecortada.
—No tienes por qué pedirme perdón, mi amor.
—...
David permanecía de pie observando a las dos en silencio, mientras el rostro de Marisa Guzmán evidenciaba una profunda molestia.
—¡Papá!
David se acercó, levantó a su hija en brazos y dijo:
—Qué bueno que ya te sientes mejor. ¿Qué cenaste?
Isa le detalló con entusiasmo todo lo que había comido.
—¿Tú y mamá ya cenaron?
David cruzó una mirada con Esmeralda, quien le devolvió el gesto. Luego de bajar a Isa, se dirigió a Marisa.
—Mamá, por favor, ayúdala a cambiarse de ropa. Vamos a llevarla a cenar y regresamos en un rato.
Marisa miró a su hijo y, aunque no dijo nada en contra, cambió a la niña y advirtió:
—Asegúrate de traerla de vuelta.
—Sí.
Isa se despidió de su abuela moviendo la mano.
David salió cargando a Isa y Esmeralda los siguió.
Salieron del hospital.
Subieron al auto.
—¿Qué se te antoja comer? —le preguntó David a Esmeralda.
—Cualquier cosa está bien —respondió ella.
A simple vista, parecían la imagen perfecta de una familia feliz.
Más adelante, se toparon con unos turistas. El padre cargaba a su hija mientras la madre acomodaba la cámara para tomarles una foto, dándole indicaciones a su esposo.
—Mi amor, muévete un poquito a la izquierda... exacto. ¡Preciosa, mira a la cámara y di whisky!
Clic.
La mujer quedó encantada con la foto. Al voltear a su alrededor, notó a Esmeralda y a David acercándose. Quedó asombrada por lo atractivos que eran y se dirigió a Esmeralda.
—Disculpa la molestia, ¿nos harías el favor de tomarnos una foto a los tres?
Esmeralda no se negó y tomó la cámara que le ofrecía.
—Claro.
La mujer corrió junto a su esposo, se abrazó a su brazo y recargó la cabeza cariñosamente en él, mientras el hombre sostenía a su hija. Todos sonreían a la lente, viéndose como la familia más unida y feliz del mundo.
Esmeralda buscó el mejor ángulo y les tomó varias fotografías seguidas.
David esperaba a un lado, sosteniendo a Isa de la mano.
Al terminar.
La mujer se acercó y Esmeralda le devolvió la cámara.
—No soy muy buena tomando fotos, revisa si te gustaron.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...