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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 909

Manolo se giró y miró a su hija con perplejidad.

Valentina ya le había advertido que ellos no podían ayudar en nada con los asuntos de Esme, así que lo mejor era no meterse. Y como Enzo ya se estaba encargando de sus temas, ellos no tenían la menor idea de cómo estaban las cosas entre Esmeralda y David en la actualidad, ni tampoco habían querido indagar.

Pero... ¿qué significaba que David enviara tantas cosas?

Una vez que los mensajeros acomodaron los regalos, uno de ellos se acercó a Esmeralda con un recibo en la mano y le preguntó cortésmente:

—Usted debe ser la señora de la Garza, ¿verdad?

Ella asintió.

—Por favor, firme aquí.

Esmeralda tomó el recibo, lo firmó y se lo devolvió.

Acto seguido, los mensajeros se marcharon.

Valentina salió de la cocina, vio las cajas apiladas en el salón y preguntó:

—¿De quién son?

—De David —respondió Manolo.

Valentina miró fijamente a Esmeralda.

Sin dar muchas explicaciones de momento, ella dijo:

—Guárdenlas por ahora.

—¡Mamá!

La voz alegre de Isa resonó desde la entrada.

El corazón de Esmeralda dio un salto de alegría. Se apresuró hacia la puerta y vio a Isa, vestida con un precioso vestidito, corriendo directamente a abrazarla.

Esmeralda se agachó y estrechó a la niña con fuerza contra su pecho, sintiendo por fin que su alma regresaba al cuerpo.

—Mamá, te extrañé muchísimo.

—Yo también te extrañé, mi amor.

La abrazó un buen rato antes de ponerse de pie.

Manolo, que estaba detrás de ellas, dijo:

—Ya llegó nuestra niña. Deja que tu abuelo te abrace.

Isa extendió los brazos hacia él.

Manolo la levantó en brazos y entró con ella al salón.

Esmeralda se volvió hacia la niñera que acompañaba a Isa, tomó la mochila que llevaba en la mano y dijo:

—Dámela, yo me encargo.

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Capítulo 909 2

Capítulo 909 3

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