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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 927

Esmeralda lo observó. ¿En qué momento dijo ella que le compraría ropa?

David notó su mirada, giró la cabeza y la miró de reojo. Sus oscuros ojos parecían leerle la mente. Con una leve sonrisa en los labios, le aseguró:

—Tranquila, tú no vas a pagar.

Esmeralda:

—...

David la tomó de la mano y entraron al lugar.

La sección de caballeros estaba en el segundo piso, repleta de las mejores marcas de lujo del mundo.

Entraron a una boutique de una exclusiva marca italiana, donde David solía mandar a hacer varios de sus trajes a la medida.

El personal los recibió con suma cortesía en cuanto los vio.

David se dirigió a Esmeralda:

—Elige tú.

Esmeralda lo miró de reojo y luego se acercó a revisar las prendas exhibidas en los percheros.

David se sentó en un sofá mientras le ofrecían té y bocadillos.

El hombre dio un sorbo al té negro, con la mirada fija en la mujer que revisaba la ropa minuciosamente. Ella vestía una falda midi blanca de corte elegante que dejaba a la vista sus pantorrillas delgadas, zapatos planos sin tacón y llevaba el cabello medio recogido en una coleta. Su perfil era precioso, y su mirada tranquila y concentrada.

Sus ojos bajaron sutilmente hasta su vientre plano.

Esmeralda armó dos conjuntos y le indicó las tallas al encargado.

El empleado asintió y fue por la ropa.

Esmeralda se dio la vuelta y caminó hacia el sofá.

David la observó, dejó su taza de té lentamente y dijo con voz suave:

—Qué rápido elegiste. ¿Sabes mi talla?

—No la sé —respondió Esmeralda.

David rio:

—Qué forma de despacharme.

Esmeralda se sentó en el sofá, tomó otra taza de té, sopló un poco y dijo con calma:

—Acertaste, solo quería salir del paso.

David le pasó un brazo por la cintura, acercándose a ella:

—No importa, mientras lo hayas elegido tú, está bien.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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