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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 983

—Papá, no molestes a Manchitas.

Isa caminó hacia su padre. David se giró para mirarla y le dijo: —No lo estoy molestando.

—Baja, Manchitas —lo llamó Isa.

Manchitas bajó con mucha cautela, manteniéndose alerta. Cuando estuvo a una altura adecuada, Isa lo tomó en brazos y se lo pegó al pecho. El gatito se dejó cargar sin oponer resistencia.

Isa lo acarició con una mano: —Manchitas, este es mi papá. No te va a hacer daño, no tengas miedo.

El animalito comenzó a relajarse en los brazos de la niña.

David dejó el juguete a un lado y se arrodilló apoyando una pierna en el suelo: —Le gustas mucho.

Isa miró a su papá: —¡Claro que sí! Seguro que a Naranjito y a Manchitas también les vas a caer bien. Tómalo, papá, acarícialo.

David no estiró la mano.

—Isa, vengan a desayunar —se escuchó la voz de Esmeralda.

David volteó a ver a Esmeralda, quien acababa de servir otro plato de sopa de mariscos y lo puso en la mesa.

Isa bajó a Manchitas al suelo.

David se levantó y tomó a Isa de la mano para llevarla a la mesa.

—Primero lávense las manos.

—De acuerdo —respondió Isa obedientemente.

David la llevó a la cocina para lavarse las manos.

Una vez listos.

David la llevó al comedor y se sentaron. Esmeralda llevó las últimas empanadas a la mesa. Isa balanceó las piernas, cautivada por el delicioso aroma del desayuno: —¡Qué rico huele, mamá!

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