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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 984

Al terminar de desayunar.

Era lunes.

Esmeralda tenía que ir a la oficina. Pensó en llevarse a Isa al trabajo si la niña no quería quedarse en casa, pero dado que David estaba allí, era la oportunidad perfecta para dejársela encargada.

Es lógico que él tuviera un sinfín de asuntos que resolver, tanto en el país como en el extranjero, y ella no sabía cuánto tiempo pensaba quedarse ahí. Durante el desayuno, no había querido preguntar de más.

Cuando salió de la recámara ya cambiada, Isa estaba jugando con los dos gatitos. David la acompañaba sentado en el sofá. Quizás porque Isa estaba presente, el aura del hombre era tranquila y los dos animalitos ya no le tenían tanto miedo.

—Isa, mamá se va al trabajo.

Isa y David giraron al mismo tiempo para verla. La mirada del hombre se paseó por ella: llevaba un vestido largo azul de algodón con un cinturón fino en la cintura. Su abdomen aún se veía plano. Llevaba una coleta baja, nada de maquillaje y un estilo casual y relajado; un contraste absoluto con la mujer ejecutiva y elegante que solía ser.

¿Cómo no iba a notar que el hombre la estaba analizando? Solo le quedó hacer un esfuerzo por mantener la calma e ignorar su atención.

Miró a Isa, que se acercaba.

—Mamá, ¿no puedes pedir el día libre hoy?

Esmeralda dio un paso adelante y le acarició las mejillitas: —Hoy es lunes, mi amor. Mamá tiene que ir a unas reuniones y no puedo faltar. Papá se va a quedar a cuidarte.

Isa no insistió: —Entonces papá y yo te esperaremos a que regreses.

Esmeralda asintió y se dirigió a la entrada para cambiarse de zapatos, cuando escuchó pasos detrás de ella. Se volteó y vio al hombre acercarse.

—¿Pasa algo?

—Te llevo al trabajo —dijo David.

Esmeralda se sorprendió un poco y respondió: —No hace falta, no está muy lejos.

Isa corrió hacia ella: —Mamá, deja que papá te lleve.

Antes de que Esmeralda pudiera decir algo.

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