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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 988

David levantó la vista hacia ella. Al notar su mirada intimidante, ella se giró levemente para evitarlo y contestó: —Sí, estoy comiendo afuera.

—De acuerdo.

Intercambiaron un par de palabras y colgaron.

Esmeralda bajó el celular y descubrió que tanto el padre como la hija la estaban observando, en especial el hombre sentado frente a ella. La miraba como si de verdad ella hubiera hecho algo imperdonable a sus espaldas.

Sin embargo, los enormes ojos de Isa la conmovieron profundamente: —Bueno, Isa, ¡a comer!

Isa tomó su cuchara obedientemente y empezó a comer.

Esmeralda ya no volvió a mirar al hombre y abrió su lonchera, que contenía dos guisos y una sopa, y empezó a comer con sus cubiertos.

La señora Olga le preparaba platillos comunes; no tenían nada en particular, así que David no notaría nada raro. Ya le había pedido a la empleada que no mencionara nada de más.

—¿Está rico? —preguntó Esmeralda, mirando las mejillas infladas de Isa, que se veía tan tierna como un hámster y con la boquita grasienta por el cerdo que acababa de probar.

Isa miró a su madre y dijo: —Está muy rico.

La comida de Nueva Concordia tenía, por lo general, un sabor y una textura mejores que la de San Pedro, por lo que a los forasteros les resultaba fácil adaptarse.

Le dio a Isa un poco de su guiso.

Isa lo masticó, cerrando los ojitos con una sonrisa, y dijo: —La comida de mamá está mucho más rica.

Esmeralda sonrió con dulzura y le sirvió más comida de su lonchera térmica.

—Papá también quiere que mamá le sirva comida —soltó Isa de repente.

Esmeralda, por instinto, levantó la mirada hacia él.

David le respondió a la niña: —Papá no quiere.

—Pero, si no querías, ¿por qué mirabas tanto a mamá? —insistió Isa.

El rostro de David cambió ligeramente, pero mantuvo su voz cariñosa: —Papá no tiene hambre. Come, mi amor.

Capítulo 988 1

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