En un abrir y cerrar de ojos, llegó el día de Navidad.
Valentina comenzó a preparar los ingredientes para la cena desde temprano, mientras Manolo y Álvaro ayudaban a limpiar la casa.
Ese día, Santiago llegó de visita con regalos.
También traía obsequios y suplementos vitamínicos de parte de don Ezequiel.
Valentina y Manolo recibieron los regalos y lo atendieron con entusiasmo.
—Esme está en su habitación, ve a buscarla.
—Claro.
Santiago tocó la puerta y entró. Esmeralda estaba recargada en la cama, tejiendo una bufanda con un patrón de fresas muy lindo; se veía suave y calientita.
Por el tamaño, era evidente que era para un bebé.
En este tiempo de recuperación, tejía bufandas para pasar el rato.
Esmeralda levantó la vista al ver entrar a la persona:
—Llegaste.
Santiago la había llamado antes de venir.
Santiago cerró la puerta, se acercó y al ver su buen color, notó que la estaban cuidando bien.
—¿Tejes cuando no tienes nada que hacer en casa?
Esmeralda asintió:
—La cuarentena es muy aburrida, hay que buscar algo para matar el tiempo.
Santiago se sentó en el sofá y charló con ella.
—¿Mi primo te pidió el divorcio? —no pudo evitar preguntar Santiago.
Esmeralda detuvo sus manos un instante y asintió:
—Ya firmé el acuerdo.
Santiago bajó la mirada y apretó los dedos:
—¿No te dio ninguna compensación?
Esmeralda soltó una risa ligera y negó con la cabeza:
—Aunque quisiera dármela, no la aceptaría.
Tomar cosas que no le pertenecían siempre traía consecuencias, y ella no quería deberle ni un centavo.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...