Con la memoria USB encriptada guardada de forma segura en el bolsillo de su pantalón, sintiéndose como un arma pequeña, densa y cargada, Valentina regresó a su habitación. El proceso de clonación del disco duro había terminado, y la barra de progreso en la pantalla mostraba un satisfactorio 100%. Desconectó todo con el cuidado de un experto en desactivación de bombas, sin dejar el más mínimo rastro de su presencia en el estudio de Alejandro. El sol estaba a punto de salir, tiñendo el cielo sobre los cerros orientales de Bogotá de un gris pálido y prometedor. Había pasado toda la noche en vela, inmersa en una cacería digital, pero no se sentía cansada. Se sentía viva, alerta, con cada sentido agudizado.
Se sentó en el borde de su cama, abrió su propio portátil y conectó la memoria USB. El dispositivo contenía ahora todo el arsenal que había recopilado: un arsenal de mentiras, de traiciones y de delitos. Abrió un nuevo correo electrónico, dirigido a la dirección personal y ultra segura de Sofía, la que usaba para sus casos más delicados. No se molestó en escribir un largo texto explicando sus hallazgos. Sabía que su amiga, con su mente legal y analítica, no necesitaba eso. Los documentos hablarían por sí solos.
El asunto del correo era una sola palabra, una palabra que lo resumía todo: "Arsenal".
En el cuerpo del mensaje, adjuntó, uno por uno, los archivos que había recopilado con tanto riesgo y precisión: las capturas de pantalla de los correos explícitos entre Alejandro e Isabella, la reserva del hotel de lujo en Cartagena, la hoja de cálculo con la línea de la transferencia a la constructora, el estado de cuenta bancario oficial que la confirmaba, y la pieza final, la joya de la corona de su investigación, la propuesta completa de la fraudulenta "Campaña Fantasma". Cada archivo adjunto era un clavo en el ataúd de la vida de Alejandro tal como la conocía.
Antes de presionar el botón de "Enviar", dudó por una fracción de segundo. Este era el punto de no retorno. El momento en que la guerra pasaba de ser una decisión interna a una acción externa. Una vez que Sofía tuviera esa información, la maquinaria legal se pondría en marcha de una forma imparable y ya no habría vuelta atrás. Miró por la ventana el amanecer. Un nuevo día estaba comenzando. Una nueva vida estaba a punto de empezar. Se lo debía a la mujer que había sido y a la mujer en la que se estaba convirtiendo.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Valiente Transformación de una Esposa Menospreciada