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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 108

A Bruno le hervía la sangre solo de mencionarlo.

Vaya, sí que cada quien se junta con gente igual a uno.

A Melisa le gustaba la bronca, y sus amigas eran igual de problemáticas.

—¿Otra vez la maestra Carolina? —Florencia explotó, alzando la voz—. ¿Qué se trae en la cabeza esa mujer? ¿Por qué insiste en juntarse con Melisa? Melisa no es más que una cualquiera criada en un cabaret, ¿qué le puede ver de bueno alguien así?

Bruno levantó la mirada, arrugando la frente con fuerza.

No le gustaban los métodos de Melisa, pero lo que acababa de decir Florencia también le cayó pesado.

Al final de cuentas, Melisa era su hermana.

Eso de andar diciendo que la crio una mujer de la vida, sonaba horrible, pero que Melisa pudiera hacerse amiga de alguien como la maestra Carolina, también era mérito suyo.

Él tenía derecho a cuestionar a Melisa, pero escuchar esas palabras en la boca de Florencia, lo incomodaba.

¿A qué venía llamarla de esa manera?

Con todo y todo, seguía siendo su hermana.

Durante años, él había consentido a Florencia, siempre la ponía primero en todo.

Incluso, por miedo a que Melisa volviera y le quitara el cariño de la familia, le había hecho muchas cosas feas, pero últimamente, con todo lo que estaba pasando, ya no sabía ni qué pensar.

¿El problema era Melisa, o en realidad era Florencia?

—No es momento de hablar de eso… —Isidora miró a Bruno, preocupada—. ¿Ricardo ya tuvo que bailar el show ese de desnudarse?

—No sé —contestó Bruno—. Cuando me fui, todavía no empezaba, pero seguro lo va a hacer.

Melisa tenía de su lado a Carolina y a Fabricio.

Esos dos la trataban como si fuera oro molido, cualquiera que quisiera meterse con Melisa acababa pasándola mal. Así que Ricardo esta vez tampoco se iba a salvar.

—Esa chamaca, si no arma líos, no está contenta —Isidora frunció la boca, con la cara descompuesta—. Ahora que se metió con la familia Guevara, tu compromiso se va a venir abajo. No, esto no puede quedarse así, voy a hacer que vaya a pedirle disculpas a la familia Guevara, no voy a dejar que arruine tu boda.

Bruno bajó la mirada, guardando silencio.

La verdad, él ni quería ese compromiso con los Guevara.

Cristóbal ni siquiera quería saber del negocio.

Gabriel nunca fue del agrado de la familia.

Florencia, tarde o temprano, se iba a casar y se iría.

Así que, tarde o temprano, la sucesión de la familia Orozco caería sobre él.

Pero Melisa había regresado, y lo estaba echando todo a perder.

Ahora las cosas pintaban para que la abuela y el papá terminaran entregándole la empresa a Melisa.

Y todo porque Melisa contaba con Carolina y Fabricio.

Mientras ellos siguieran protegiéndola, la empresa de los Orozco no iba a irse a pique.

Bruno sentía la amenaza en el aire, y esa era la razón por la que, aunque Josefa no le agradara, tenía que asegurarse de mantenerla de su lado.

Con el respaldo de la familia Guevara, tenía más posibilidades de quedarse con la empresa de los Orozco.

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