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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 184

Melisa colgó la llamada del señor Fernando y fue directamente a buscar a Jimena.

Jimena estaba en su oficina, revisando un montón de papeles de la empresa. Desde hacía unos días, ella había tomado el control de todos los proyectos de la compañía que antes llevaba Nicolás.

Nicolás había pasado de presidente del consejo a director general. Sus tareas diarias no cambiaron, pero a partir de ahora, todos los proyectos debían ser revisados por la abuela antes de ejecutarse.

La abuela llevaba bastante tiempo sin ir a la empresa, así que ahora, al hacerse cargo de golpe y con tantos proyectos, se veía bastante atareada.

Melisa tocó la puerta y entró.

Jimena se quitó los lentes para leer y sonrió al verla.

—Ven, Melisa. Justo quería que vieras algunos proyectos de la empresa, así vas aprendiendo y dentro de poco te llevo a la oficina.

Melisa se sentó frente a ella, con una seriedad que no se molestó en ocultar.

—Abuela, tengo que salir de viaje. No sé cuándo voy a regresar.

Jimena se sorprendió, dejó los papeles a un lado y la miró con preocupación.

—¿Es algo muy importante? Faltan solo diez días para tu fiesta de bienvenida en la familia. ¿No puedes esperar hasta después de la reunión?

—Es algo muy importante —afirmó Melisa tras guardar silencio unos segundos—. Hay un paciente que necesita que lo atienda yo misma.

Jimena suspiró, resignada.

—Si se trata de una vida, no te voy a detener. Pero por favor, lleva escolta, no actúes por impulso y cuídate mucho...

Era la primera vez que Melisa salía de viaje desde que regresó a casa. Jimena sentía un nudo en la garganta, más por la preocupación que por el hecho de extrañarla.

En realidad, tenía mil consejos y advertencias, pero al final, solo podía repetir las mismas cosas.

Melisa tomó la mano de su abuela y sonrió con suavidad.

—No te preocupes por mí, sé cómo cuidarme.

Luego sacó varios frascos de medicina y los puso sobre la mesa.

—Te dejo estas medicinas. Ahí está escrito cómo se usan y para qué sirven. Dejé a Iván para que te ayude. Si pasa cualquier cosa, habla con él.

Melisa apretó los labios, pensativa.

—Abuela, en la casa ya casi todos los monstruos y víboras enseñaron los colmillos. Cuando me vaya, puede que estés en peligro. Voy a mandar a alguien para que revise tu comida todos los días. Pero aun así, tienes que cuidarte de la persona que vive aquí. Si en verdad no puedes contra ella, dile a Néstor que vaya al Jardín de Sabias Raíces a buscar al señor Jairo. Todo lo que pueda salvarte, ahí lo tienen. Además, el señor Esteban llegará mañana a Real Fortia y se quedará en casa mientras yo no esté.

Jimena escuchaba en silencio todas las instrucciones de Melisa. Los ojos se le llenaron de lágrimas, pero no quiso decir nada que sonara sentimental.

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