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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 44

Florencia apretó los dedos con fuerza, mientras miraba a Melisa con una rabia contenida que casi se podía tocar en el aire.

Melisa sonrió, satisfecha, dejando ver una chispa de crueldad en su mirada.

—¡Eso! Justo esa mirada es la que me encanta ver. Sigue mirándome así y quizá me compadezca de ti la próxima vez.

El rostro de Florencia cambió de inmediato; bajó la mirada y se apresuró a ocultar ese rastro de enojo que la delataba.

Melisa se giró con total calma, tomó la propuesta de Emilio que estaba sobre la mesa y se la lanzó a Bruno con un gesto despreocupado.

—A ver, el señor Bruno, con su “gran” inteligencia de ciento ochenta, échale un ojo a lo que una persona con noventa de IQ puede hacer.

Bruno tragó saliva, sintiéndose humillado, pero no tuvo más remedio que recoger el documento. Conforme lo leía, la inquietud fue creciendo en su interior.

El plan de Emilio era tan bueno que ni buscándole defectos podía encontrarle uno solo.

Era perfecto, intachable. No había comparación entre su propuesta y la que Emilio había hecho. Lo suyo y lo de Florencia no le llegaban ni a los talones.

Bruno se aferró al papel, sintiendo la cara tan pálida como una hoja. No podía creerlo. Había invertido semanas en ese proyecto, y aun así, Emilio, en su primer intento, lo superaba por mucho. Aquello le daba justo en el orgullo y en la dignidad.

Melisa lo miró de reojo, indiferente.

—¿Y entonces? ¿Alguna opinión?

Bruno sentía como si le hubieran abofeteado frente a todos. Al levantar la vista, encontró la mirada burlona de Melisa, y esa sensación de inferioridad, que tanto tiempo había intentado enterrar, los golpeó con fuerza.

Mientras más lo aplastaba el fracaso, más quería demostrar que tenía razón.

Alzó la cabeza con valentía fingida.

—Aunque MO acepte la propuesta de Emilio, eso no borra lo que tú hiciste. Puede que no le hayas robado la propuesta a Florencia, pero sí le robaste la de Emilio.

Luego giró hacia Emilio.

—¿Acaso no te indigna que te hayan robado tu trabajo?

Emilio le devolvió una mirada llena de confusión, como si no entendiera ni de qué estaba hablando, y respondió con calma despreocupada.

—A ver, Melisa, ¿cómo estuvo todo esto? —preguntó Jimena, que ya no aguantaba la curiosidad—. ¿Cómo conseguiste firmar el contrato? ¿Cómo supiste que Emilio había entregado una propuesta en MO?

—Sí, Melisa —añadió Emilio, intrigado—. Yo fui hoy al mediodía y ni siquiera pude ver al encargado. Sólo entregué mi propuesta con la recepcionista y de ahí no pasó. Además, ni te vi en el edificio. ¿Cómo supiste que era yo?

Melisa se llevó los dedos a la frente y suspiró con cansancio.

—¿No les dije ya? Soy la directora de MO. Pero a nadie le da por creerme.

[Todos los de la familia Orozco: ……]

¿Quién iba a creer algo así? Una chica que había pasado años lejos de la familia, criada por una mujer que trabajaba en un bar, que ni siquiera terminó la prepa… ¿y ahora era la directora de MO? Eso era más fácil de creer que una vaca subiera a un árbol.

—¡Ya lo entiendo! —exclamó Florencia de pronto, como si hubiera descubierto América—. Melisa, ¿no será que tienes algo especial con el director de MO?

Antes de que Melisa pudiera decir algo, Florencia ya la estaba atacando, indignada.

—¿Cómo pudiste hacer algo así? ¡Eres la prometida de Fabricio! Con esas cosas, ¿en qué lugar lo dejas?

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