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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 15

—Yo...

Más que la respuesta, lo que más asustó a Paulina fue la actitud de Vicente.

¿Sería que no planeaba divorciarse y ella se había equivocado?

O tal vez...

—Vicente, yo...

Al ver la mirada helada de Vicente, Paulina se dio cuenta de golpe de que el hombre que tenía enfrente ya no era el niño que siempre la ponía a ella primero.

Era el imponente señor Velasco, de lo más alto de la élite.

Cualquiera de los presentes en esa sala era alguien inalcanzable para la mayoría de la gente.

Pero frente a Vicente, todos le rendían pleitesía.

—Me... me lo contó Lucas.

Sin atreverse a decir que lo había adivinado, Paulina le echó la culpa a Lucas Ayala.

Estando todos ahí, Vicente no podría ir a confrontarlo frente a ella.

Y si después él decidía investigar, ella diría que lo había escuchado mal.

El plan de Paulina era perfecto.

Pero olvidó que Vicente nunca jugaba según las reglas.

—Lucas... —Vicente miró hacia la mesa de juego, donde Lucas celebraba animadamente su victoria—. ¿Tú andas diciéndole a todos que me voy a divorciar?

—Amigo, no...

No fui yo.

Las palabras estaban a punto de salir cuando se topó con la mirada suplicante de Paulina.

Lucas cambió su versión.

—Sí, yo lo dije.

Al acordarse de Clara le hervía la sangre, así que Lucas habló con tono justiciero.

—Amigo, con tu nivel, ¿qué clase de mujer no podrías conseguir? Yo digo que te divorcies de una buena vez, total... —Paulina ya había regresado.

No supo quién le dio una patada por debajo de la mesa.

Al levantar la vista, vio la expresión oscura y furiosa de Vicente.

Sintiendo un escalofrío en la espalda, Lucas puso cara de incomodidad, dándose cuenta de que acababa de cometer un grave error.

Por peor que fuera Clara, mientras no estuvieran divorciados, seguía siendo la esposa de Vicente.

¿Quién le había dado el derecho de criticar a la señora Velasco delante de todos?

—Amigo, tomé de más y hablé puras estupideces, no vuelve a pasar, de verdad.

Lucas agachó la cabeza, derrotado.

Paulina tomó una copa y se la ofreció a Vicente para calmar las aguas.

—Vicente, esta es mi fiesta de bienvenida, hazlo por mí y no te enojes con Lucas, ¿sí?

Al ser ambas igual de queridas, la bondadosa familia Soler no dudó y decidió quedarse con las dos.

Clara se convirtió en la hija mayor.

La falsa heredera, Selena Soler, en la hija menor.

Los cuentos de hadas son mentira, lo que de verdad existe es el puro drama.

En esa novela de telenovela entre la verdadera y la falsa heredera, ¿cómo iba Clara a poder contra esa arpía manipuladora?

Perdió sin lugar a dudas, y la terminaron volviendo una loca berrinchuda.

Cuando se casó y se volvió la señora Velasco, se distanció todavía más de sus padres biológicos de la familia Soler.

Exactamente lo que Selena quería.

¡Pero ahora ella estaba al mando!

¡Iba a recuperar todo lo que le robaron y haría que Selena escupiera todo lo que se había devorado!

¡Iba a recuperar absolutamente todo lo que había perdido!

Clara devolvió la llamada.

—¿Bueno? —El teléfono sonó solo una vez antes de que contestaran, y se escuchó una voz dulce—. ¿Quién habla?

—¡Pásame a mi mamá!

El tono de Clara fue feroz.

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