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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 160

—A las dos de la tarde.

Justo a tiempo para firmar el traspaso y volver para llevar a Andrés a la casa de la familia Soler.

Antes, Clara sentía que, como la Mansión de la Colina estaba a su nombre, tras el divorcio sería de ella y podía venderla sin remordimientos.

Pero ahora que el momento había llegado, sentía una extraña punzada de culpa; tanto que la deliciosa sopa casera que estaba comiendo le supo a nada.

Se tomó su tiempo, se armó de valor y soltó:

—Vicente, voy a vender la Mansión de la Colina. No tienes problema, ¿verdad?

Vicente levantó la vista, un tanto sorprendido.

—¿Necesitas dinero?

—No es eso... —Clara soltó la excusa que ya tenía preparada para despistarlo—. El mes que viene Andrés y Silvia entran al kínder, y vivir en la colina nos obligaría a hacer un viaje muy pesado todos los días. Por eso pensé mudarme al centro, será más práctico para movernos.

De todo el discurso, Vicente solo captó lo importante.

Iba a vivir en el centro.

Él tenía muchas propiedades en la ciudad.

Y en el acuerdo de divorcio, le había traspasado varias a su nombre.

Por no mencionar el Residencial Monte Nube que habían ido a ver ayer, y el mismísimo Residencial Los Olivos en el que estaban ahora.

Cualquier opción era más conveniente que la mansión de la colina.

Vicente asintió.

—Como prefieras. ¡Lo que te haga feliz!

¡Claro que la hacía feliz! ¡Eran mil millones!

¡Y en plena crisis inmobiliaria, nada menos!

Hablando de liquidez, ¡nadie le ganaba!

Sintiéndose aliviada de haberle avisado, Clara se relajó.

Pero a las dos de la tarde le cayó un balde de agua fría.

—El título de propiedad solo tiene mi nombre, ¿y aún así necesito la firma de ambos?

—Así es, señora Velasco. Como la Mansión de la Colina se puso a su nombre después del matrimonio, legalmente sigue siendo un bien conyugal.

Clara: ...

Culpa suya. Era la primera vez que vendía una casa y no tenía experiencia.

Tras confirmar con el agente que solo necesitaba la firma de su esposo, y que no era necesario que Vicente se presentara en persona, Clara lo llamó.

—¿Estás en casa?

—En la empresa.

—Voy para allá.

Al llegar, se cruzó con la mirada furiosa de Paulina, como si creyera que Clara había inventado lo de la firma solo para ir a acosar a Vicente a la oficina.

Clara esbozó una sonrisa burlona.

—O firmamos mañana, o si la señorita Paulina prefiere retractarse, yo estaré encantada.

Capítulo 160 1

Capítulo 160 2

Capítulo 160 3

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