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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 162

—¿Tú qué opinas?

Clara se quedó en silencio.

Los regalos para sus padres, la fruta fresca que mandaba entregar a diario.

Los trescientos millones que dio para el pago de la casa en Residencial Monte Nube.

Y también, la medicina para la fiebre que le trajo a las tres de la madrugada.

Ella no estaba ciega; había notado los cambios en Vicente.

Pero Clara no se atrevía a apostar.

Salvar el matrimonio significaba desviarse drásticamente de la trama principal de su destino, y la única que pagaría las consecuencias al final sería ella.

Clara no quería arriesgarse.

Especialmente ahora, justo antes del incidente en el que ella supuestamente saltaría del edificio.

—¡No lo creo, Vicente! Si hubiera salvación, ya lo habríamos arreglado miles de veces en estos últimos cinco años —Clara retrocedió dos pasos, evitando mirar esos ojos llenos de súplica y esperanza—. Yo... ¡Me voy!

Salió disparada hacia la puerta, sintiendo en la nuca el peso opresivo de la mirada de él.

Clara no se atrevió a mirar atrás y prácticamente corrió hasta meterse al elevador.

En la oficina, Vicente se recargó en su silla, con una expresión sombría y fría.

Mientras el Cullinan salía del estacionamiento, Clara por fin reaccionó.

No se había atrevido a sostenerle la mirada, aterrorizada de dejarse seducir por su innegable atractivo físico si se descuidaba un segundo.

Tenía la cabeza hecha un desastre.

Solo en ese momento Clara recordó algo vital.

¿Dónde quedaba Paulina en todo esto?

Paulina no solo era su primer amor, sino el amor platónico que él siempre había guardado en lo más profundo de su corazón.

¿Acaso Vicente no soñaba con el divorcio para poder correr a los brazos de Paulina?

¿Lo hacía por la anciana Velasco y por los dos niños?

¿O... tenía algún otro propósito inconfesable?

Le dolía la cabeza de tanto pensar. Su mirada se desvió hacia la imponente Torre Velasco que rasgaba las nubes, y hacia la terraza en construcción del último piso.

Clara se tranquilizó en un segundo.

Qué le importaba a ella lo que él estuviera pensando.

Primero tenía que preocuparse por su propia supervivencia.

Clara regresó a Residencial Los Olivos y, apenas abrió la puerta, vio a Andrés.

Hecho un ovillo en el sofá, Andrés sostenía su gruesa enciclopedia. Parecía estar leyendo muy concentrado, pero en realidad, cada poro de su cuerpo irradiaba pura impaciencia por su llegada.

Capítulo 162 1

Capítulo 162 2

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