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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 163

—Hermano, no estarás enojado conmigo, ¿verdad? —se adelantó Selena con un puchero, haciéndose la víctima—. Yo también quiero que mamá y papá disfruten, que vivan en una casa grande en Residencial Monte Nube, que planten flores, vean el paisaje y tengan un retiro tranquilo. Qué lástima que no soy tan exitosa como tú o como mi hermana. Si yo pudiera sacar doscientos millones de la nada, tal vez...

—No tiene nada que ver contigo —respondió Camilo con el rostro inexpresivo—. Simplemente, mamá y papá sienten que con el mercado tan inestable ahora mismo, no vale la pena descapitalizarse para comprar una propiedad.

Y mucho menos querían que Vicente pusiera esos trescientos millones.

Estando a punto de divorciarse, gastar el dinero de su yerno era algo que Mauricio y Yolanda jamás harían.

—¿Entonces qué vamos a hacer? —murmuró Selena, al borde de las lágrimas.

Incluso ya había elegido su habitación; el ala este del segundo piso.

Justo al otro lado del pasillo estaría la habitación, el estudio y el gimnasio de Camilo.

En cuanto a si Clara terminaría mudándose al tercer piso, no le importaba en absoluto.

Mientras pudiera volver a vivir bajo el mismo techo y estar siempre cerca de su hermano, era suficiente.

Pero la realidad le había dado un golpe brutal.

Lo emocionada que estaba viendo la casa contrastaba con lo frustrada que se sentía ahora.

—¡Iré a hablar con mamá!

Clara se dirigió al invernadero.

Al escuchar el golpe en la puerta, Yolanda volteó y vio a Clara entrar refunfuñando. Se agachó frente a ella.

—¡Mamá, yo tengo el dinero! Si mi hermano no se hubiera opuesto, lo habría comprado yo misma como un regalo para el retiro de ustedes dos.

—Mamá, por favor, ándale, di que sí... Todavía quiero que tú y papá me ayuden a cuidar a los niños.

Clara le jaló el brazo a Yolanda, rogándole con cariño.

Yolanda soltó una carcajada.

—Si vives aquí, tu padre y yo también te podemos ayudar a cuidar a los niños. Además, aunque esta casa ya es un poco vieja, llevamos viviendo aquí muchísimos años. Cuando pensamos en mudarnos, tu padre y yo sentimos un poco de nostalgia.

—Clara, si a ti te gusta, tus padres te la compran. O si le gusta a tu hermano, se la compramos para cuando se case, todo está bien. Pero si es solo por tu padre y por mí, entonces no la compraremos.

Yolanda mantuvo una postura firme.

—Qué considerada de su parte —la sonrisa en el rostro de Yolanda se desvaneció un poco—. Tu padre hizo un comentario al azar y ella se lo guardó en la memoria.

Selena pensaba que, como Yolanda y Mauricio complacían en todo a Clara, si ella decía que le gustaba la torre más exclusiva de Residencial Monte Nube, seguramente cederían.

Y quién sabe, a lo mejor ni siquiera tendrían que esperar al próximo mes para mudarse.

Pero no contaba con que en la cena de esa noche, Yolanda diera la última palabra:

—Mantendremos todo como está. ¡No compraremos la casa en Residencial Monte Nube!

—Clara... —Yolanda miró a Clara—. Aunque no compramos la casa, apreciamos muchísimo el gesto de Vicente. ¡Por favor dale las gracias de nuestra parte!

Clara asintió.

Para Selena, fue como si le hubiera caído un rayo encima.

Pero como tanto Camilo como Clara parecían indiferentes ante la decisión, si ella seguía insistiendo y haciendo un berrinche, se vería muy sospechosa.

Selena bajó la mirada, con el odio ardiendo aún más intenso en sus ojos.

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